El Camping de Blanquillo volvió a recibir visitantes con la apertura de su parador y una propuesta pensada para disfrutar del verano en contacto con la naturaleza. Ubicado a orillas del arroyo, combina tranquilidad, servicios y actividades recreativas para toda la familia.
Días atrás comenzó a funcionar el parador del Camping de Blanquillo, que permanecerá abierto durante toda la temporada veraniega, brindando un amplio abanico de servicios para quienes eligen este espacio como destino de descanso y recreación.
El camping se encuentra a orillas del Arroyo Blanquillo, a unos 10 kilómetros de la localidad de Blanquillo. Durante muchos años, el lugar —conocido popularmente como “El Puente”— fue punto de encuentro para reuniones familiares y asados entre amigos, hasta que la Junta Local impulsó su transformación en un camping organizado, dotándolo de parcelas, servicios y espacios recreativos.


Naturaleza y servicios
Se trata de una propuesta atractiva para quienes buscan pasar el verano en un entorno tranquilo, rodeado de monte indígena, playas naturales y zonas aptas para la pesca. Cada parcela cuenta con energía eléctrica, se dispone de gabinetes higiénicos y el predio recibe el servicio regular de recolección de residuos.
Además, quienes no cuentan con vehículo propio pueden acceder fácilmente al lugar, ya que el servicio de ómnibus pasa por la puerta de ingreso al camping. A esto se suma el funcionamiento del parador durante toda la temporada, que permite a los visitantes contar con productos básicos para su estadía.
Año a año, el Camping de Blanquillo registra una mayor concurrencia, en gran parte por su entorno natural y el clima de calma que lo caracteriza. Entre las mejoras realizadas recientemente se destacan la construcción de parrilleros y la instalación de un nuevo tanque de mil litros junto a una bomba adicional para reforzar el abastecimiento de agua.
Un espacio para todas las edades
El predio dispone de una batería de baños para hombres y mujeres, con duchas incluidas, y una amplia zona recreativa pensada especialmente para los más chicos. Allí hay hamacas, toboganes, la tradicional casita del agua y una isla rodeada por el arroyo, a la que se accede mediante un puente colgante.
En ese sector se suman nuevos juegos como una tirolina, que permite deslizarse hasta el agua, conformando una propuesta variada y segura. Un aspecto destacado es que el uso del camping es totalmente gratuito: no se cobra por las parcelas, parrilleros ni por los juegos infantiles.
Mientras los niños disfrutan de las actividades, los adultos pueden bañarse en el arroyo, descansar a la sombra del bosque o simplemente dejarse llevar por los sonidos de la naturaleza. El ambiente invita al encuentro entre familias de distintos puntos del departamento, donde no faltan las guitarreadas, los partidos de truco y las clásicas comidas al aire libre.
El paseo se completa con la presencia del cacique Urupindá, una escultura del artista Tony Santana, que representa a un integrante del pueblo charrúa y recuerda la historia ancestral de esta zona del este del departamento.

