El director social de ASSE visitó el Hospital “Dr. Emilio Penza” y advirtió que trabajadores reciben agresiones físicas y verbales en un contexto de crisis de salud mental y falta de recursos.
Recorrida regional y contacto directo
El director social de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), Gustavo Gianre, visitó este viernes el Hospital “Dr. Emilio Penza” de Durazno, en el marco de una gira que también incluyó centros asistenciales del departamento de Florida.
Gianre —representante de los trabajadores en el Directorio de ASSE, junto a Jorge Bentancur por los usuarios— explicó que el objetivo de estas recorridas es “conocer de primera mano los temas y trasladarlos al Directorio”.
Habitualmente radicado en la sede central de ASSE en Montevideo, el jerarca sostuvo que el trabajo en territorio es clave para comprender las problemáticas reales del sistema sanitario público.
“Que los dineros de ASSE queden en ASSE”
Uno de los ejes planteados por Gianre fue la gestión de los recursos.
“El objetivo que tenemos trazado con el equipo es el mismo de hace muchísimos años: que los dineros de ASSE queden en ASSE. La plata rinde mucho más cuando lo hacemos nosotros que cuando se tercerizan servicios en el sector privado”, afirmó.
Subrayó especialmente la realidad del interior profundo, donde muchas veces no existen alternativas ante faltantes de medicamentos o demoras en traslados. “Cuando no hay fármacos, no hay plan B. La gente está a 40 o 50 kilómetros del siguiente centro”, señaló.
Violencia instalada en los centros de salud
Consultado sobre los episodios de violencia que afectan al personal sanitario, Gianre fue categórico:
“Hoy la gente está mucho más agresiva, en Montevideo y en el interior. Y con los problemas de salud mental que tenemos, los compañeros no tienen herramientas para resolverlo y terminan recibiendo agresiones físicas y verbales”.
Indicó que los comunicados sindicales por agresiones se suceden casi a diario y que detrás de cada uno hay un trabajador golpeado o insultado en medio de una demanda insatisfecha.
En ese contexto, recordó el reciente episodio ocurrido en el Hospital “Dr. Raúl Amorín Cal” de Florida, donde un enfermero fue agredido físicamente por un acompañante.
Falta de recursos y “cuellos de botella”
Entre los reclamos recurrentes aparecen los traslados en ambulancia, las carencias edilicias y la insuficiencia de recursos humanos, particularmente en localidades pequeñas.
“Hay lugares donde el deterioro de la gestión es importante y el poder de resolución es mínimo, sobre todo en localidades de dos mil a cinco mil habitantes, donde todo depende de una ambulancia y de pocos funcionarios”, expresó.
También señaló dificultades en los servicios de emergencia y salud mental, donde pacientes dados de alta permanecen en el entorno hospitalario por falta de alternativas, generando saturación y demoras.
¿Más seguridad en emergencias?
Ante la consulta sobre la presencia policial en los centros asistenciales, Gianre consideró que en los servicios de emergencia debería existir vigilancia 222 o algún mecanismo que garantice orden y prevención.
“En los lugares donde hay emergencia debería haber alguien que imponga el orden, sobre todo en áreas de salud mental”, afirmó.
Una problemática social
Para el director, el fenómeno excede al sistema sanitario.
“Estoy convencido que la sociedad es la culpable. Uno anda por la calle y la gente está más agresiva, predispuesta a levantar la voz. Es algo que se ha hecho costumbre”, reflexionó.
La visita a Durazno dejó en claro que la violencia en la salud no es un hecho aislado, sino una problemática creciente que atraviesa al país y que exige respuestas estructurales, tanto en recursos como en convivencia social.

