Durante tres meses, estudiantes de Ingeniería en Energías Renovables se formaron en Natal, Brasil, en el SENAI, en una experiencia pionera que une aula e industria y marca un hito de cooperación regional.
Del centro del país a la capital solar del nordeste brasileño
Seis estudiantes de Universidad Tecnológica del Uruguay con base en UTEC Durazno vivieron una experiencia formativa inédita al integrarse durante 12 semanas al Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial, en la ciudad de Natal.
La pasantía se desarrolló en uno de los polos más relevantes de energías renovables de América Latina y constituye el primer hito concreto del acuerdo de cooperación entre ambas instituciones, enfocado en innovación, transferencia tecnológica y formación aplicada.

Aprender donde se diseña el futuro energético
Fundado en 1942, el SENAI es el mayor complejo de formación industrial del este de Brasil y un referente regional por su infraestructura de vanguardia. Allí, los estudiantes uruguayos dejaron atrás el formato tradicional de aula para integrarse a laboratorios de alta tecnología, en el mismo entorno donde se desarrollan soluciones que hoy demanda el mundo.
Divididos en tres frentes estratégicos —energía eólica, solar e hidrógeno verde—, jóvenes oriundos de Durazno, Trinidad, Florida, Minas y Maldonado trabajaron con tecnologías de frontera, conectando conocimiento académico con aplicaciones industriales reales.
Tres meses de formación intensiva en el principal polo de energías renovables del nordeste brasileño.
El viento del Atlántico y la ciencia de datos
Desde Durazno, Josefina Andrade enfocó su pasantía en el estudio del recurso eólico marino. Integrada a la “Sala de Situación” del SENAI, trabajó en ciencias climáticas aplicadas, utilizando inteligencia artificial para corregir datos meteorológicos y caracterizar el viento de Rio Grande do Norte.
El punto culminante fue la visita a una plataforma en Puerto Vila, donde conoció un sistema de teledetección LiDAR montado sobre una boya oceánica.
“En Uruguay todavía no existe un sistema de medición LiDAR en boya. Verlo funcionar en alta mar fue una experiencia única”, explicó.
Hidrógeno verde: del aula a la tesis
El área de hidrógeno verde estuvo representada por Rodrigo Gutiérrez y Simón Pomies. Rodrigo llegó con un objetivo claro: avanzar en su tesis sobre el diseño y simulación de un reactor para reducir dióxido de carbono y producir combustibles sintéticos.
Simón, en cambio, tuvo su primer contacto profundo con el H2V. “Estas oportunidades no se ven todos los días. El enfoque del SENAI permite una profundidad distinta, que suma conocimiento aplicable a Uruguay”, reflexionó.
El sol como laboratorio a cielo abierto
En el área solar, Lucas Schiavoni y Victoria Aldave abordaron desafíos vinculados a la operación de plantas fotovoltaicas y al diseño adaptado al clima.
Victoria desarrolló una investigación comparativa entre Natal y Salto, analizando cómo variables como temperatura, radiación e inclinación solar obligan a ajustar la ingeniería para lograr rendimientos equivalentes en latitudes opuestas.
Ajustar la tecnología al entorno permite alcanzar la misma generación anual en climas muy distintos.
Vivir y aprender en otro país
Más allá de los laboratorios, la experiencia incluyó una inmersión cultural completa. Las jornadas comenzaban temprano y combinaban trabajo técnico con el ritual uruguayo del mate, compartido con becarios locales, y clases de portugués tres veces por semana.
Hubo lugar para descubrir frutas tropicales, recorrer playas del Atlántico y adaptarse a una ciudad vibrante. “Hay que animarse a cambiar y elegir desafíos que dan miedo; entre todos se superan”, resumió Victoria Aldave.
Un acuerdo que recién empieza
Esta experiencia es el primer fruto del Memorando de Entendimiento firmado en septiembre de 2025 entre UTEC y SENAI, con vigencia de cinco años. El acuerdo prioriza la movilidad académica, la investigación conjunta y el intercambio de prácticas de enseñanza de alta calidad.
Con estudiantes del interior uruguayo formándose en uno de los centros tecnológicos más avanzados de la región, UTEC consolida su apuesta a una educación conectada con el mundo productivo y posiciona a Durazno en el mapa de la innovación energética regional.

