Nació en una base de la misión uruguaya, acompañó patrullas y hasta regresó tras dos meses perdido en la selva.
Tornillo, un integrante más del contingente

En marzo de 2015, El Acontecer estuvo en la República Democrática del Congo para conocer de cerca la tarea que varios duraznenses cumplían al servicio de las Naciones Unidas en una misión operativa de paz.
Fue en la base “Rincón”, de Villa Pinga, donde conocimos a “Tornillo”, un perro que había nacido en tierras africanas y que, con el paso del tiempo, se ganó el corazón de los militares uruguayos.
En las últimas horas, el animal murió y la noticia provocó tristeza entre quienes actualmente se encuentran en la misión y también entre aquellos que ya regresaron a Uruguay.
“Tornillo” no fue simplemente una mascota. Se convirtió en parte de la familia del URUBATT IV y en un integrante más de cada contingente. Acompañó distintas rotaciones, recorrió los espacios de la base, estuvo presente en innumerables actividades y formó parte, a su manera, de los momentos cotidianos de la misión.
Con su mirada noble y su compañía incondicional, supo ganarse el cariño de los soldados. Su presencia alcanzaba para despertar una sonrisa, aliviar el cansancio y recordar que, incluso en escenarios exigentes, había lugar para la amistad y la compañía.
Para muchos de los militares del Batallón de Infantería Blindado N.º 13 y del Regimiento “Tte. Gral. Pablo Galarza” de Caballería Blindado N.º 2 que prestaron servicio en la República Democrática del Congo, la noticia seguramente traerá recuerdos de guardias compartidas, momentos de descanso, bienvenidas después de una tarea o simplemente de aquella compañía silenciosa que siempre estaba allí.
Tornillo fue testigo de innumerables jornadas. Vio partir y regresar a distintos contingentes, acompañó a generaciones de soldados y dejó su huella en quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo.
Su historia quedó ligada para siempre a la del Batallón “Uruguay IV” y a la memoria de quienes formaron parte de aquella misión de paz.
Su historia también quedó en el archivo de El Acontecer

En la cobertura realizada en 2015, este diario contó la singular historia de Tornillo.
Su nombre surgió en el puesto de la compañía “Alfa”, integrada por los mecánicos de la base del Batallón Uruguay IV, con asiento en la ciudad de Goma. Por eso, rápidamente pasó a convertirse en la mascota de los “tuercas”.
Tiempo después fue trasladado a la base de Villa Pinga, en plena selva, y comenzó a acompañar a los militares en las patrullas que realizaban por la región.
Hasta que un día se perdió.
Ocurrió en Villa Kalembe, a varios kilómetros de la base. Los militares buscaron a su compañero durante días, pero finalmente debieron regresar a Villa Pinga sin encontrarlo.
Dos meses después, cuando prácticamente habían perdido las esperanzas, Tornillo apareció nuevamente.
Llegó a la base bastante maltrecho y con secuelas de haber sufrido maltrato. Fue curado, cuidado y alimentado por los uruguayos. Desde entonces, ya no volvió a separarse de los cascos azules.
Hasta las últimas horas.
En tiempos marcados por la distancia, el sacrificio y la responsabilidad, Tornillo representó un vínculo especial con la vida cotidiana y con los afectos más sencillos.
Sin uniforme ni rango, terminó convirtiéndose en un verdadero soldado de cuatro patas.


