Más de 900 obreros de la construcción quedaron sin changa en Durazno y más de la mitad de ellos ya no cobra seguro de paro, denunció el dirigente del Sunca Raúl Galeano. El gremialista advirtió que la situación se profundiza pese a las expectativas que había generado la construcción del shopping y la nueva terminal de ómnibus en plaza Rodó.
Galeano integra la nueva directiva local del sindicato, que preside Ricardo Santiago, y sostuvo que a comienzos de año todavía había más obras en marcha en el centro del país. «Hoy hay dos obras importantes que están quedando en la ciudad, que también están próximas a su culminación: el nuevo edificio céntrico y la Utu de Sandú. El resto son solamente changas temporarias a las que acceden a título personal algunos trabajadores», señaló.
Pocas obras, menos changas
El dirigente recordó que ya en el primer trimestre del año pasado empezaron a cerrar obras. «Hoy estamos prácticamente sin obras a nivel de las cooperativas de vivienda que, en su momento, brindaban mano de obra a unos 110 trabajadores. Hoy quedan 11 compañeros en una que ya está terminando», dijo, y advirtió que ese cierre dejará a más trabajadores sin changa.
A eso se suma que las expectativas generadas por el shopping y la terminal de plaza Rodó no se están cumpliendo. «Se generaron muchas expectativas, en un solo día la empresa recibió 270 currículums. Se quedaron sin formularios, no entregaron más. Lamentablemente hoy son muchísimos más los compañeros sin trabajo, ya sin cobertura de seguro de paro», afirmó Galeano.
Un solo trabajador de Durazno en la terminal
Consultado sobre si la situación en la obra de la terminal es la misma que hace tres o cuatro meses, cuando había dos operarios locales, Galeano respondió que en realidad es peor: «Hubo dos empleados de Durazno, uno de ellos, que era un chofer de camión, estuvo algo más de un mes y fue cesado. Trajeron un chofer de la empresa y lo cesaron; hoy tenemos un solo trabajador del departamento en ese centro de trabajo».
Sobre el avance físico de la obra, el gremialista fue tajante: «Lo único que se ve en el lugar son excavaciones, no hay nada, no hay un ladrillo levantado». Según relató, la excavación realizada supera los 50 metros de largo por 6 metros de profundidad, a la espera de que llegue desde China la estructura del techo. El sindicato mantiene reuniones quincenales con la empresa para reclamar nuevos ingresos, «hasta el momento hemos chocado con la misma respuesta, que la situación sigue incambiada». A las demoras se suma, según Galeano, el avance del fenómeno de El Niño en la región.
No es un problema exclusivo de Durazno
Galeano situó la crisis en un marco más amplio: hay otros departamentos en la misma situación o peor, con excepción de Rivera. «En la actualidad tenemos arriba a los 57.000 trabajadores aportantes al BPS, si estamos jodidos en algunos departamentos, como el nuestro», dijo a EL ACONTECER.
El impacto en el comercio local
Para el sindicalista, la falta de changa golpea directamente al comercio del departamento: «Cuando hablamos de trabajadores sin la changa, hablamos de comercios que van cerrando porque no tienen ingresos en ese tiempo porque no hay plata en la vuelta. El trabajador de la construcción gasta sus ingresos en Durazno. Va a la panadería, la carnicería, el almacén, lo que sea, pero lo invierte en el departamento».
El panorama de obras pendientes tampoco ayuda:
- A nivel país, el gobierno anterior había anunciado más de 300 obras de saneamiento; luego se bajó a 170 y hoy se habla de llegar a unas 90 localidades.
- A nivel departamental, la obra del viejo Molino Caorsi sigue sin arrancar: «no es un trabajo para este quinquenio, primero hay que comprar el terreno», apuntó Galeano.
- La nueva planta de reciclaje debía comenzar tras la temporada turística y, cuatro meses después, todavía no se movió por trámites ambientales.
- La construcción de canchas que el grupo Forlán proyectaba en inmediaciones del parque de la Hispanidad también quedó frenada por permisos comunales y ambientales.
Una luz al final: menos horas de trabajo para 2030
En medio del panorama adverso, Galeano destacó un avance logrado por convenio colectivo: la reducción progresiva de la jornada laboral. «La Asamblea General aprobó el preacuerdo y el viernes firmamos el acuerdo en el Ministerio de Trabajo, donde de forma progresiva vamos a estar, de aquí al 2030, bajando la carga horaria de 44 a 40 horas semanales», explicó.
La primera reducción de una hora se aplicará en agosto de 2027, y el proceso continuará de forma escalonada hasta llegar a las 40 horas semanales en 2030. El sindicato ya tiene un antecedente: en 2008 bajó de 48 a 44 horas semanales, algo que —según Galeano— ayudó a mejorar la seguridad laboral. El acuerdo se definió tras un congreso con 1.700 delegados.

