La represa de Baygorria fue sede de un intercambio técnico con especialistas de Salto Grande, en una jornada donde se recorrieron las obras de renovación en marcha. El proyecto apunta a modernizar la central y mejorar su rendimiento en los próximos años.
La represa de Baygorria, ubicada sobre el río Negro entre los departamentos de Durazno y Tacuarembó, recibió a fines de diciembre a una delegación técnica de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, en una jornada de trabajo que se extendió por más de cuatro horas.
La comitiva, integrada por representantes de distintas áreas del organismo y encabezada por sus gerentes generales, recorrió las obras que actualmente se están ejecutando y analizó los aspectos técnicos del proceso de modernización que atraviesa la central.
Desde Salto Grande se destacó que este tipo de intercambios “son muy valiosos”, ya que permiten compartir experiencias y conocer soluciones aplicadas en otras represas de la región que enfrentan desafíos similares, en momentos en que el organismo también avanza en su propio plan de renovación.
Durante la visita estuvo presente el presidente de la Delegación del Uruguay ante Salto Grande, Gonzalo Casaravilla, quien al cierre de la jornada agradeció a UTE y al equipo técnico local por la apertura y la claridad al presentar los avances del proyecto.
Un plan para modernizar una represa histórica
La central hidroeléctrica de Baygorria, construida en 1961, es una pieza clave del sistema energético uruguayo. Con una potencia instalada de 105 megavatios y más de seis décadas de funcionamiento continuo, la planta requería una puesta a punto profunda para seguir operando con eficiencia y confiabilidad.
UTE, propietaria de la central, puso en marcha un ambicioso plan de modernización que ya está en ejecución. El desafío no es menor: la antigüedad de la infraestructura, el espacio reducido dentro de la sala de máquinas y las limitaciones para el uso de grúas obligaron a diseñar una estrategia muy precisa para que las obras no interrumpan la generación.
Para ello, se recurrió a soluciones de ingeniería modernas, incluyendo planificación en 3D, que permiten analizar cargas, movimientos y secuencias de montaje y desmontaje con mayor precisión. La planificación comenzó en 2023 y se prevé que los trabajos se extiendan hasta el año 2028.
Más energía y mayor vida útil
Una vez finalizadas las obras, la represa de Baygorria no solo extenderá su vida operativa, sino que también aumentará su capacidad de generación, pasando de 105 a 120 megavatios.
Esto permitirá reforzar la matriz de energía renovable del país y abastecer a más de 300.000 hogares, consolidando a Baygorria como una fuente confiable de energía limpia para los próximos años.

