El Proyecto Volver a Empezar comenzó a implementarse en los centros carcelarios del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) de Durazno y Florida, con el objetivo de acompañar a personas privadas de libertad en su proceso de reinserción social y laboral, a partir de un abordaje integral que combina apoyo psicológico, formación y generación de oportunidades concretas.
La iniciativa fue presentada en una reunión regional que contó con la participación de representantes de Acción por un Mundo Unido (AMU) y de instituciones que respaldan el proyecto, entre ellas El Chajá, generando un espacio de diálogo sobre los avances y desafíos de la experiencia.
Un enfoque humano e integral
La licenciada chilena Lía Guillén, especialista en Derecho y Ciencias Sociales, explicó que el proyecto busca ofrecer una nueva oportunidad a personas que hoy transitan una condena, poniendo el foco en el acompañamiento psicológico y social.
Las personas privadas de libertad participan de los cursos con mucha ilusión. Lo viven como una oportunidad real de reinsertarse en la sociedad”, expresó.
Guillén remarcó que los espacios de psicología han tenido una fuerte adhesión, permitiendo a los participantes “sacarse un peso de encima” y fortalecer su proceso personal. También subrayó la importancia del rol de la comunidad y del Trabajo Social en el proceso de reinserción.
Estas personas necesitan una nueva oportunidad. Nadie se recupera solo: se necesita comunidad”, afirmó.
Realidades complejas y sin recetas mágicas
Desde el proyecto se señaló que no existen fórmulas únicas ni modelos trasladables de otros países sin atender las realidades locales. Guillén indicó que los estudios realizados muestran patrones repetidos, entre ellos el consumo y tráfico de drogas como uno de los principales factores de ingreso al sistema carcelario, fenómeno que se agravó tras la pandemia.
Todo depende de la decisión personal, pero para sostenerla se necesita apoyo, instituciones fuertes y oportunidades reales”, sostuvo.
Testimonios que explican más que una estadística
Desde Un Mundo Unido se compartió el testimonio de Marco, un joven duraznense de 24 años que cumple una condena de seis años. Con antecedentes de trabajo informal en la construcción y estudios inconclusos, hoy sueña con reconstruir el vínculo con su familia.
Cuando pienso en mi detención, mi deseo más grande es reconstruir mi relación con mi familia”, confía.
Su historia refleja realidades marcadas por la pobreza, la falta de oportunidades y la exclusión social, ejes centrales que el proyecto busca atender.
Trabajo, dignidad y comunidad
La representante local de El Chajá, Marta Viera, destacó que la iniciativa prioriza la inclusión social, el desarrollo humano y el fortalecimiento comunitario, con experiencias similares en varios países de América Latina.
El proyecto cuenta además con el respaldo de la red internacional de Economía de Comunión, que apoya la reinserción laboral como herramienta clave para restituir la dignidad y generar oportunidades sostenibles.
Formación y acompañamiento a largo plazo
Con una duración prevista de dos años, Volver a Empezar apunta a acompañar a unas 80 personas, ofreciendo formación en oficios con demanda local —como carpintería, peluquería o informática—, educación socioemocional, apoyo psicológico, reconstrucción de vínculos familiares y asistencia en la búsqueda de empleo.
El objetivo es claro y ambicioso: interrumpir el ciclo de exclusión, violencia y pobreza y ofrecer herramientas reales para un nuevo comienzo.
No se trata solo de un proyecto social, sino de una señal de esperanza y justicia”, concluyen desde la organización, reafirmando que toda persona es capaz de cambiar si cuenta con apoyo y oportunidades reales.

