La extracción de palmeras afectadas por el picudo rojo y el avance de las obras del futuro shopping y la nueva terminal de ómnibus modificaron el paisaje en distintos puntos de la ciudad.
Palmeras retiradas y árboles talados en varios sectores de la ciudad
La presencia del picudo rojo y el avance de las obras del futuro shopping y nueva terminal de ómnibus provocaron en las últimas semanas la extracción de palmeras y árboles en distintos puntos de Durazno, generando un cambio visible en el paisaje urbano.
Seguramente muchos duraznenses que circulan por la ciudad ya han notado estas modificaciones. En algunos casos obedecen al avance del Rhynchophorus ferrugineus, conocido como picudo rojo, un coleóptero que afecta principalmente a determinadas especies de palmeras; en otros, a las obras que se ejecutan en el entorno de la Terminal Rodó.
Uno de los lugares donde el cambio resulta más evidente es en las avenidas Churchill y Aldama, un entorno muy frecuentado por vecinos que realizan actividad física o utilizan ese corredor para conectarse con Santa Bernardina y la zona de frigoríficos.
Allí, varias palmeras de la especie Phoenix canariensis fueron afectadas por el picudo rojo y debieron ser extraídas. Situaciones similares se registraron en el Bioparque “Washington Rodríguez Piquinela” y en la intersección de Joaquín Suárez y ruta 5, donde también se detectaron ejemplares comprometidos.
Hace casi un año se confirmaban los primeros casos en el departamento. En marzo de 2025, El Acontecer informaba que, si bien la Intendencia venía monitoreando la situación desde 2023 y había aplicado medidas preventivas, se habían detectado ejemplares afectados en distintos puntos de la ciudad y en Ombúes de Oribe, en la confluencia de las rutas 14 y 100.
Entre las acciones aplicadas se encuentra la endoterapia, un procedimiento que consiste en realizar perforaciones en el tronco de la palmera para introducir insecticida mediante cánulas especiales. El producto se distribuye por la savia y combate las larvas del insecto en el interior de la planta.
A pesar de estos tratamientos, continúan detectándose ejemplares comprometidos, lo que ha llevado a buscar alternativas de control más efectivas a nivel nacional.
Obras en la Terminal Rodó
Otro cambio significativo en el paisaje urbano se observa en la zona de la Terminal Rodó, donde comenzaron los trabajos vinculados al proyecto del nuevo shopping y terminal de ómnibus.
Previo al inicio de las obras se retiraron cinco palmeras de la especie Trachycarpus fortunei y una Syagrus romanzoffiana, además de rosales existentes en el lugar. Estos ejemplares fueron trasplantados a otros espacios de la ciudad, como el Parque de la Hispanidad.
Distinta suerte corrieron varios árboles plátanos, que debieron ser cortados debido a la intervención prevista en el área donde se encontraban.
Una reflexión sobre el paisaje urbano
La transformación del entorno motivó también reflexiones en la comunidad. El maestro Disman Anchieri, reconocido por su trabajo en rescatar la memoria visual de Durazno, compartió en redes sociales un texto titulado “Ver y mirar… Un adiós no deseado”.
En su mensaje, Anchieri invita a distinguir entre “ver” y “mirar”, planteando que muchas veces los ciudadanos perciben el paisaje urbano sin detenerse a reflexionar sobre su significado y su historia.
Recordó especialmente a los antiguos árboles que rodeaban la zona de Plaza Rodó, testigos de generaciones de viajeros, trabajadores y vecinos que a lo largo del tiempo transitaron ese espacio.
“El árbol urbano es un elemento fundamental en el paisaje de la ciudad”, sostiene en su reflexión, señalando que esos ejemplares también forman parte de la identidad colectiva de Durazno.
La presencia del picudo rojo y el avance de nuevas obras urbanas abren así un debate que combina desarrollo, patrimonio natural y memoria urbana, en una ciudad que continúa transformándose.

