El avance del «Rhynchophorus ferrugineus», conocido popularmente como picudo rojo, continúa generando preocupación en Durazno por el fuerte impacto que provoca sobre las palmeras «Phoenix Canariensis», varias de ellas con más de un siglo de historia.
Más de cincuenta ejemplares ya fueron extraídos en distintos puntos de la ciudad.
Dónde se ve el impacto
La afectación puede observarse en plazas, avenidas, accesos a la ciudad, el bioparque «Washington Rodríguez Piquinela», la terminal Rodó y distintos domicilios particulares.
Uno de los casos más simbólicos es el de las palmeras de plaza Independencia. El maestro Disman Anchieri recordó recientemente que esos ejemplares habían sido plantados en 1918, formando parte del paisaje urbano duraznense durante 108 años. A través de fotografías históricas, destacó el valor patrimonial y afectivo que representaban para la ciudad.
Fuentes consultadas confirmaron además que en los próximos días serán retiradas nuevas palmeras afectadas en plaza Artigas y también en el bioparque.

El origen de la plaga en Durazno
Los primeros casos detectados en Durazno se registraron en marzo de 2025 en Ombúes de Oribe y en la zona de Joaquín Suárez y ruta 5.
Especialistas señalan que las «Phoenix Canariensis» son particularmente vulnerables al ataque del coleóptero, a diferencia de otras especies como las Butiá o Washingtonia Robusta.
Un debate abierto sobre el futuro
Mientras algunos consideran que el escenario es alarmante y que las futuras generaciones podrían no llegar a ver estas palmeras en el departamento, otros entienden que con el tiempo podrían surgir mecanismos naturales y medidas de control que permitan recuperar parte del arbolado afectado.
No es solo Durazno
La problemática no es exclusiva del departamento. Incluso la emblemática palmera dedicada a Juana de Ibarbourou en la rambla de Pocitos, en Montevideo, comenzó a presentar síntomas de colonización por picudo rojo y actualmente es sometida a tratamientos especiales para intentar salvarla.

