A 53 años de su asesinato en el Cuartel Galarza de Durazno, diferentes actores políticos y sociales de la región y el país se reunieron este domingo 24 de mayo para rendir homenaje a Oscar Fernández Mendieta, peón rural duraznense torturado y asesinado en cuarteles militares de la ciudad durante la dictadura.
Mayo es el mes de la memoria en Uruguay. Y Durazno no fue la excepción.
Un recorrido por los sitios de la historia
El homenaje tuvo dos instancias. Por la mañana, un acto junto a la placa ubicada en el Cuartel Galarza, uno de los Sitios de Memoria del Uruguay, donde Fernández Mendieta fue, según se destacó desde la organización, «salvajemente torturado hasta morir».
Luego, el recordatorio se trasladó a la necrópolis local, junto a la tumba que guarda sus restos.
Participaron una prima de Oscar Fernández Mendieta, el diputado suplente del Frente Amplio por Durazno, Raúl Licandro, militantes del PCR —partido político al que pertenecía Fernández Mendieta— y Elena Zaffaroni, uno de los rostros más visibles en la lucha contra la desmemoria por casos de detenidos desaparecidos en Uruguay.
Zaffaroni: «Esta lucha demuestra la fuerza de la comunidad»
Elena Zaffaroni, declarada Ciudadana Ilustre de Montevideo en noviembre de 2023, reflexionó sobre el proceso colectivo de construcción de memoria:
«La construcción de la memoria ha recibido aportes de las expresiones culturales, historiadores, antropólogos, estudiantes, audiovisuales, fotógrafos. Los sindicatos ni qué hablar, porque fueron tan golpeados en esos años, con tantos perseguidos y muertos. Pero esto va a más. Hay nuevas generaciones que se inspiran en esta lucha, con una mirada más fresca y diversa que van pluralizando la memoria».
Aludiendo a la reciente Marcha del Silencio, que cumplió 30 años de persistencia nacional, Zaffaroni agregó: «Aquella fue una etapa donde perdimos todas las libertades y donde la sociedad fue la principal víctima. Los jóvenes, los adolescentes y los niños que crecieron en dictadura hoy, siendo adultos, van tomando dimensión de todo lo que se les cortó».
Y sobre el impacto del movimiento: «Si no hubiera existido esa persistencia y esa variedad de involucramientos, no nos hubieran escuchado. Y nos escuchan poco al lado de lo que deberían escuchar estas manifestaciones, pero si nos reciben y consideran algo sobre el ‘nunca más’, es porque todo este movimiento inmenso se volvió parte de la sociedad».
Una historia personal atravesada por los tiempos oscuros
La historia de Zaffaroni está directamente vinculada con el período dictatorial. Fue detenida el 13 de diciembre de 1974 junto a su esposo, Luis Eduardo González, en ese momento estando ella embarazada. Ambos fueron recluidos en el Regimiento de Caballería Nº 6.
Elena sobrevivió tras ser trasladada a la Cárcel de Punta de Rieles en Montevideo. Su esposo Luis Eduardo permanece desaparecido hasta hoy.
Sobre la impunidad, fue directa: «Sigue funcionando porque los militares tienen una cárcel VIP, privilegios que no tiene el resto de la sociedad, cuando nunca pidieron ni siquiera perdón. No esperamos eso, no es nuestro camino, pero es un dato de la realidad. La reparación mayor ha venido por esta inmensa conciencia que la sociedad fue tomando».
Licandro y el testimonio de un sobreviviente
El diputado suplente Raúl Licandro acompañó los actos, como en ediciones anteriores. En sus redes sociales compartió el testimonio de alguien que estuvo detenido en el Cuartel Galarza pocos días después del asesinato de Fernández Mendieta:
«No sé ni cómo llegué acá, encapuchado obviamente, me llevaron a un sótano, me pusieron boca abajo y me dijeron: ‘poné las manos, tocá…’ Pensé que al apoyar las manos en el piso me iban a quebrar los dedos, ya que todo el tiempo me golpeaban. Pero no. Ahí fue que uno de los tres que estaba a cargo, siempre borracho, me dijo: ‘Ahí en el piso donde tocaste quedó la cabeza de Fernández Mendieta, le partimos el hígado a patadas…'».
El acto cerró con una frase que resume el espíritu del homenaje: «Y sepan que sólo muero si ustedes van aflojando…».

