El obispo de la Diócesis Florida-Durazno, Monseñor Martín Pérez Scremini, vivió este fin de semana dos aniversarios muy especiales que coincidieron con la recta final de su obispado. El sábado 25 de abril se cumplieron 22 años de su ordenación episcopal como obispo auxiliar de Montevideo, y el domingo 26 de abril se cumplieron 18 años de su llegada a la ciudad de Florida para encabezar la sede obispal de los departamentos de Florida y Durazno.
Los aniversarios fueron celebrados en las distintas parroquias de ambos departamentos y la casa obispal de la Diócesis compartió la novedad con sus fieles a través de redes sociales.
«Agradezco la manera como fui recibido y acompañado»
En el marco de las celebraciones, Monseñor Martín compartió sus reflexiones a pocas semanas del relevo en el cargo. «Fueron preciosos estos años. Siempre digo que agradezco la manera como fui recibido y acompañado en este tiempo acá por todos ustedes», expresó.
Sobre lo que vendrá tras la asunción de su sucesor, el sacerdote Alfonso Bauer, el obispo saliente fue claro sobre su lugar: «Cuando asuma el Padre Alfonso de obispo, igual quedaré por Florida, pero ya en otro rol, desde otro lugar. Vamos guardando en el corazón una cantidad de cosas y vivencias que son de agradecer. Siempre agradezco la manera en que fui acompañado en todo este tiempo por los comunicadores también».
De veterinario a obispo: un camino no convencional
La trayectoria de Monseñor Martín tiene una particularidad que lo distingue entre sus pares: su vocación religiosa llegó después de haberse recibido y ejercido como veterinario.
«Yo trabajaba en el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. Tenía 28 años y tomé la decisión de entrar al Seminario. No fue de un día para el otro, es un proceso que uno va elaborando en relación a la vocación. Tomé la decisión en ese tiempo, hacía dos años que me había recibido y entré con los padres vascos del Colegio de Julio Herrera, donde había ido toda la vida a la escuela y al liceo», relató en diálogo con medios radiales de Florida.
Desde allí, su camino dentro de la Iglesia fue tomando forma: «Entré con ellos en el seminario, me integré al clero de Montevideo y ahí me ordené. Pasé por varias parroquias y lugares, estuve como formador en el Seminario hasta que la vida te va llevando por estos lugares. Soy muy agradecido a la vida y al regalo de todo lo que uno fue viviendo. Lo que nos encontramos en el camino es un regalo que Dios nos da mientras vamos caminando. Es una buena manera de vivir, agradecido».
«La profesión fue quedando de lado»
Consultado con humor sobre si en algún momento siguió ejerciendo como veterinario ya siendo sacerdote, Monseñor Martín reconoció que «un poco», pero precisó: «Siempre hay algún campito por el fondo con algunos animales, donde uno daba alguna mano. Para hacer bien las cosas hay que dedicarse. Cuando uno tiene la cabeza en otro lugar es difícil mantener el nivel y exigencias de una profesión, entonces fue quedando de lado».
Fue ordenado por Monseñor Scarrone, otro obispo de la Diócesis
Un dato que cierra el círculo histórico de su trayectoria: Monseñor Martín fue ordenado sacerdote por Monseñor Raúl Scarrone, quien también fue obispo de la Diócesis Florida-Durazno.

