El Molino Caorsi fue declarado monumento departamental tras una fundamentación basada en su valor histórico, arquitectónico y social. El edil Marcos Motta defendió su preservación como símbolo del desarrollo de Durazno, mientras que desde otras bancadas se respaldó la iniciativa como una recuperación necesaria.
El edil oficialista Marcos Motta fundamentó la declaratoria del viejo Molino Caorsi como monumento departamental en tres razones principales: su valor histórico, arquitectónico y social, definiéndolo como “un testimonio material e inmaterial del desarrollo de Durazno”.
Durante la última sesión de la Junta Departamental, el legislador nacionalista presentó un informe detallado sobre el pasado y el presente del edificio, subrayando la necesidad de su preservación para las futuras generaciones.
Valor histórico: origen industrial de la ciudad
Motta explicó que el molino surge en el contexto del crecimiento urbano tras la llegada del tren en 1874, cuando San Pedro del Durazno se consolidó como terminal logística.
“Su promotor, Juan Marco Caorsi, no solo instaló el molino harinero en 1885, sino que fue clave en el progreso de la ciudad”, señaló.
Recordó además su participación en la cofundación de la Usina Eléctrica del Durazno y en la creación de una fábrica de hielo. El molino, junto a la panadería y la fábrica de fideos asociadas, fue esencial para abastecer a la ciudad y la región, constituyéndose en un claro ejemplo de la industrialización agroalimentaria.
Valor arquitectónico e identidad urbana
Desde el punto de vista arquitectónico, Motta sostuvo que el edificio representa fielmente la arquitectura industrial de su época, con gruesos muros de ladrillo y un sistema de molienda a vapor.
Destacó especialmente sus silos de hormigón, que hoy forman parte del paisaje urbano y de la identidad colectiva duraznense, incluso reflejados en distintas expresiones artísticas.
Preservación y responsabilidad social
El edil remarcó que la declaratoria es una herramienta clave para la protección y recuperación del inmueble, actualmente afectado por el abandono y el vandalismo.
“La estructura languidece en un estado de desmantelamiento”, advirtió.
Sostuvo que conservar el molino permite mantener vivas las distintas capas temporales de la historia local y favorecer que las nuevas generaciones se apropien de su valor patrimonial.
“Declararlo patrimonio histórico asegura la conservación de un símbolo tangible del origen industrial de Durazno”, concluyó Motta al fundamentar su voto.
Licandro: “Parte de la silueta de Durazno”
Desde la bancada del Frente Amplio, el edil Raúl Licandro respaldó la iniciativa y la calificó como “una buena medida”. Recordó que el tema había sido planteado por distintos candidatos en campañas anteriores.
Licandro evocó su experiencia personal al conocer el molino por dentro en el momento en que los trabajadores ocuparon la planta, lamentando el posterior desmantelamiento de la maquinaria y de la estructura original.
“La culpa no es de quienes hoy ocupan el lugar, sino de quienes lo rompieron y permitieron que eso sucediera”, afirmó.
Agregó que los silos forman parte de la silueta de la ciudad y deben conservarse para el usufructo de la sociedad.
“Ojalá al proyecto que se está pensando podamos aportar desde esta bancada, para que ese punto estratégico tenga un mejor uso”, concluyó.

