Durazno tendrá finalmente su memorial aeronáutico en el ingreso a la ciudad, 13 años después de que se planteara por primera vez la iniciativa. El avión elegido es un Lockheed T-33 «T-Bird», y el predio irá acompañado de letras verticales que identificarán a Santa Bernardina, junto a la gruta de la Virgen de Loreto, «Patrona de los Aviadores».
Un proyecto que llevaba 13 años sin concretarse
Hace trece años se hizo el primer planteo para colocar, en el predio ubicado entre la ruta 5 y la avenida Apolo, una aeronave a modo de memorial, como ocurre en ciudades de Brasil, Argentina, Estados Unidos y España que cuentan con bases de la fuerza aérea. La iniciativa original proponía la estructura de un IA-58 Pucará, emblemático avión de fabricación argentina que integró el escuadrón de ataque local, pero no prosperó: las autoridades del MTOP de entonces respondieron que colocar esa aeronave en ese lugar generaría «contaminación visual» para el tránsito de las rutas 5 y 14.
Años después, el entonces edil Guillermo Gurbindo presentó otra iniciativa en el mismo sentido, esta vez con un T-33, avión a reacción de origen norteamericano asignado durante décadas al escuadrón de caza. El tiempo siguió pasando sin mayores novedades, hasta que en las últimas horas la posibilidad volvió a tomar fuerza.
El intendente y el comandante recorrieron el lugar elegido

A los efectos de observar «en territorio» el sitio elegido, el intendente Felipe Algorta junto al Cnel. (Av.) Shandelaio González recorrieron el lugar para definir la zona específica en la que se instalará la aeronave, y las características de las obras de la base y el pedestal que soportará el peso del avión. Se confirmó que la aeronave elegida será el Lockheed T-33A «T-Bird», primera aeronave a reacción que prestó servicios en la Fuerza Aérea Uruguaya, entre los años 1956 y 1996.
Durazno, tierra de aviadores desde los años 40
Durazno está ligado a la aviación de combate desde la década de 1940 a través de la Brigada Aérea de Santa Bernardina, pero décadas antes la aviación ya tenía presencia en la ciudad a través de la compañía francesa «Aeropostale», antecesora de Air France, que tenía en Durazno el campo de aterrizaje alterno de la línea que unía Porto Alegre con Buenos Aires. Por sus filas pasaron aviadores destacados como Jean Mermoz y Antoine de Saint-Exupéry.
Una vez concretada la obra, Durazno tendrá el tercer memorial de este tipo en el país, dando justicia a la leyenda de «Durazno, tierra de aviadores», como reza el título del libro de Daniel Puyol.
Dos antecedentes: Cardona y Mercedes

En Uruguay ya existen dos memoriales similares en espacios públicos. En Cardona, en la plaza se puede apreciar un helicóptero Westland Wessex HCMk2 de fabricación británica, instalado en 2012 en el marco del «Proyecto Tango». En Mercedes, en diciembre de 2013 se colocó en un pedestal un avión de combate T-33, matrícula FAU 207, que se llevó desde la base aérea de Santa Bernardina, se restauró y se instaló en las proximidades del aeroclub local. Ambos son los primeros espacios públicos del país en contar con aeronaves en exhibición permanente, algo habitual en aeropuertos y bases aéreas, pero no en plazas.
El avión elegido: una historia de casi 70 años
El T-33 es un turborreactor, versión biplaza de entrenamiento del primer caza a reacción de construcción en serie, diseñado y construido por la empresa estadounidense Lockheed Aircraft Corporation y utilizado de forma masiva por la aviación militar de Estados Unidos en conflictos como la guerra de Corea.
Fue el primer avión a reacción en prestar servicio en la Fuerza Aérea Uruguaya. Después de adquiridos cuatro de estos aparatos por convenio de asistencia militar, llegaron al país en octubre de 1956, hace casi 70 años, en vuelo desde Estados Unidos, tripulados por pilotos estadounidenses al mando del Cnel. Mitterlling. Fueron asignados al Grupo de Aviación Nº 2 (Caza), con asiento en la base contigua al aeropuerto de Carrasco, que en ese momento contaba con aviones North American P-51D «Mustang».
El 9 de noviembre de 1956 se calificaron como pilotos de T-33 el entonces jefe de Grupo, Mayor Carlos Mercader, y el capitán Walter Samarello, piloteando respectivamente los aviones 202 y 203. Una de esas aeronaves puede apreciarse hoy desde la ruta, en exhibición dentro del predio de la Brigada Aérea 2.
Los legendarios T-33 formaron a decenas de generaciones de futuros pilotos del Grupo Nº 2, que posteriormente sería equipado con el predecesor del «T-Bird», el Lockheed F-80C «Shooting Star», y más adelante, en 1976, con los A-37B «Dragonfly». Tras una destacada y larga trayectoria, con 27.748 horas de vuelo, el T-33 fue retirado de actividad en 1996, pasando a formar parte de la historia de la aeronáutica militar del país.
También llevará el nombre de Santa Bernardina
La gruta de la Virgen de Loreto estará custodiada por un lado con el avión, y por el otro con letras que indicarán «Santa Bernardina», en forma vertical y de mayor tamaño que las que se habían colocado anteriormente en forma horizontal, apoyadas sobre el pasto, y que con el tiempo se deterioraron. En esta nueva intervención, las letras se ubicarán sobre una platea de 25 metros de largo.

