El aviador duraznense Martín Campoamor encabezó la tripulación del KC-130 Hércules de la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU) que trasladó 15 toneladas de alimentos, medicamentos e insumos médicos con destino a Venezuela, en una misión humanitaria destinada a asistir a las personas afectadas por el terremoto ocurrido en ese país.
La aeronave despegó el sábado a las 8:00 desde el Aeropuerto Internacional de Carrasco «Gral. Cesáreo Berisso», realizó una escala técnica en Manaos (Brasil) para reabastecimiento de combustible y aterrizó en territorio venezolano pasadas las 22:00 de Uruguay.
Una misión con sello duraznense
La tripulación estuvo comandada por el coronel aviador Martín Campoamor, oriundo de Durazno, e integrada además por un copiloto, un navegante, aerotécnicos, un ingeniero de vuelo y operadores de carga.
La misión comenzó varios días antes con la planificación logística, la tramitación de los permisos correspondientes y la designación del personal.
El viernes, en la Brigada Aérea I, se desarrollaron las tareas de recepción, clasificación, estiba y carga de las donaciones que serían transportadas hacia Venezuela.

Despedida oficial antes del despegue
Durante los preparativos, la ministra de Defensa Nacional, Sandra Lazo, visitó las instalaciones para saludar a la tripulación y agradecer el trabajo del personal militar.
Al día siguiente, antes de la partida, participaron de la despedida oficial la propia ministra, el canciller de la República y el comandante en jefe de la Fuerza Aérea Uruguaya, general Fernando Colina.
Un esfuerzo conjunto
En un comunicado, la Fuerza Aérea Uruguaya destacó que la operación fue posible gracias al trabajo coordinado de numerosas instituciones y de cientos de personas.
«Detrás de esta misión hay un profundo espíritu de servicio y solidaridad. Esta misión humanitaria es, ante todo, el resultado del compromiso solidario de la sociedad», señaló la FAU.
También reconoció la colaboración de voluntarios uruguayos, venezolanos, cubanos y de otras nacionalidades, así como de empresas privadas que participaron en la clasificación y acondicionamiento de las donaciones.
La coordinación involucró al Ministerio de Defensa Nacional, Ministerio de Relaciones Exteriores, Ministerio de Salud Pública, Universidad de la República, Hospital de Clínicas, SINAE, el Consulado de Venezuela en Uruguay y el PIT-CNT.
Un aeropuerto con intensa actividad internacional
Tras la escala técnica en Manaos, el Hércules completó el último tramo del vuelo hacia Venezuela.
Al arribar, la tripulación encontró un importante movimiento de aeronaves provenientes de distintos países que también participaban en tareas de ayuda humanitaria. Minutos antes del aterrizaje del avión uruguayo había llegado un vuelo procedente de Qatar.


«Llevamos la solidaridad del pueblo uruguayo»
Al arribar a destino, Martín Campoamor destacó el valor de la misión.
«Partimos con el compromiso de cumplir esta misión humanitaria de la mejor manera, llevando la solidaridad del pueblo uruguayo a quienes más lo necesitan y de alguna manera mitigar esta catástrofe llevando insumos médicos y alimentos. Para todos nosotros es importantísima esta misión», expresó.
El aviador también resaltó las capacidades del histórico KC-130 Hércules.
«La capacidad logística que tiene la Fuerza Aérea y que tiene nuestro país es increíble con esta aeronave tan noble. Parece increíble que la visibilidad del Hércules sea en los momentos más difíciles, como en los terremotos o en los incendios, cuando lanza ayuda desde el aire. Es un recurso muy estratégico para el país», afirmó.
Luego de completar la entrega de la ayuda humanitaria, la aeronave inició el regreso a Uruguay, nuevamente con Martín Campoamor al mando de la misión.

