Dirigentes de la Comunidad Kolping de Uruguay, entre ellos delegados de la representación Durazno, se reunieron este sábado en la ciudad de Florida para el Encuentro Nacional de Dirigentes Kolping. El cierre del encuentro tuvo lugar en la Catedral Basílica de Florida, sede del obispado de la Diócesis Florida-Durazno, con la lectura de una Proclama por la Paz que se constituye como el mensaje colectivo emergente del encuentro.
Una paz «viva, activa, que se construye cada día»
La proclama, a la que accedió El Acontecer, expresa la voz de una comunidad que se define comprometida con la paz desde la fe y la acción concreta.
«Hoy, reunidos como Comunidad Kolping, provenientes de distintos rincones de nuestro país, elevamos una voz común, sencilla pero firme, que nace de la fe, se nutre del compromiso y se proyecta como esperanza: una voz por la paz», comienza el texto.
Los dirigentes precisaron el tipo de paz que defienden: «No se trata de una paz pasiva ni de silencio ante la injusticia, sino de una paz viva, activa, que se construye cada día con abrazos, con cuidar del otro, con empatía por el que sufre dolor, dando voz a esos millones de desplazados de sus casas y refugiados que hoy en carpas reciben asistencia de miles de voluntarios».

El carisma de Kolping y las palabras del Papa León XIV
La proclama invoca el ejemplo del fundador del movimiento: «Inspirados en el ejemplo y el carisma de Adolfo Kolping, afirmamos que la transformación del mundo comienza en lo pequeño: en la dignidad del trabajo, en la educación que libera, en la comunidad que acoge y en la fe que se hace acción».
Los dirigentes también recogieron el llamado del Papa León XIV, quien los convocó a «no acostumbrarnos al conflicto, a no resignarnos a la división y a ser artesanos de paz allí donde estamos». El texto destaca su invitación a «construir puentes, a escuchar con respeto, a sanar heridas y a no perder la capacidad de encuentro».
La frase central del Papa, pronunciada en la Vigilia por la Paz del 11 de abril, fue incorporada como cierre de la proclama: «Nunca más la guerra, aventura sin retorno. Jesús venció a la muerte sin armas ni violencia».
Un compromiso renovado
La proclama no es solo un texto declarativo: establece compromisos concretos que los dirigentes asumen como comunidad:
- Ser constructores de paz en sus comunidades, promoviendo el diálogo y el respeto.
- Trabajar por una sociedad más justa, donde nadie quede excluido.
- Educar para la reconciliación, sembrando valores de fraternidad en las nuevas generaciones.
- Vivir una fe que se traduzca en servicio a los más vulnerables, en particular desplazados, refugiados y víctimas inocentes de los conflictos armados actuales.
Como síntesis del espíritu del encuentro, la proclama concluye con un llamado a «construir puentes donde otros levantan muros, elegir el diálogo donde otros eligen el enfrentamiento, custodiar la vida donde otros la amenazan, y hacerlo juntos, como Comunidad Kolping, como discípulos de Cristo, como hijos de este pueblo que tiene sed de paz».

