Días pasados la Escuela Rural N.° 18 «Dionisio Díaz», de Ombúes de Oribe, abrió sus puertas a la emoción, los recuerdos y la celebración para conmemorar sus 125 años de trayectoria. En una jornada cargada de significado, docentes, funcionarios, estudiantes, familias, vecinos y autoridades departamentales se reunieron para rendir homenaje a una institución que, generación tras generación, ha construido una historia marcada por el esfuerzo, el compromiso y la esperanza a través de la educación. La ceremonia contó con la presencia de autoridades de la enseñanza, autoridades militares y policiales, y del intendente de Durazno, Felipe Algorta, e incluyó discursos institucionales y una representación cultural a cargo de los propios alumnos.
Más de un siglo de historia en las aulas
Durante más de un siglo, las aulas de esta escuela rural han sido mucho más que espacios destinados al aprendizaje. Allí se han tejido vínculos, se han compartido experiencias y se han alimentado sueños que trascendieron las paredes del edificio escolar. Cada niño y cada niña que pasó por sus salones dejó una parte de su historia, al tiempo que recibió herramientas, valores y recuerdos que permanecen a lo largo de la vida.



Autoridades y un fuerte sentido de pertenencia
La ceremonia contó con la presencia de autoridades de la enseñanza, autoridades militares y policiales, así como diversas figuras vinculadas a la vida institucional y comunitaria del departamento. Entre los asistentes se destacó la presencia del intendente de Durazno, Felipe Algorta, quien acompañó esta fecha tan especial para la comunidad educativa.
El acto fue una oportunidad para reconocer el camino recorrido y valorar el papel fundamental que la Escuela N.° 18 «Dionisio Díaz» ha desempeñado en el desarrollo de la zona. En cada palabra pronunciada se hizo visible el profundo sentido de pertenencia que une a la institución con las familias y los vecinos de Ombúes de Oribe.
Discursos que evocaron pasado, presente y futuro
Las intervenciones estuvieron a cargo de alumnos, docentes y autoridades de la enseñanza. Sus palabras evocaron el pasado, celebraron el presente y proyectaron el futuro de una escuela que continúa siendo un punto de encuentro para la comunidad. Los discursos destacaron la importancia de la educación rural y el compromiso cotidiano de quienes hacen posible que la enseñanza llegue a cada estudiante, aun en los lugares más alejados de los centros urbanos.
Los alumnos, protagonistas de la jornada
Los alumnos también tuvieron un papel protagónico en la celebración. Con entusiasmo y dedicación, ofrecieron una representación cultural que llenó de alegría, color y emoción la jornada. A través de su participación, demostraron que la escuela sigue siendo un espacio de creatividad, expresión y encuentro, donde aprender también significa compartir, imaginar y celebrar juntos.
La presentación fue recibida con un cálido aplauso por parte del público presente. Entre los asistentes se encontraban vecinos de Ombúes de Oribe, exalumnos de la institución y padres de los actuales estudiantes, quienes acompañaron con orgullo y emoción cada momento de la actividad. Para muchos de ellos, regresar a la escuela significó reencontrarse con una parte esencial de sus propias vidas.
Una fiesta del reencuentro
Los exalumnos pudieron volver a recorrer, aunque fuera desde la memoria, aquellos años de infancia en los que la escuela representaba un universo de descubrimientos y amistades. Los vecinos, por su parte, reafirmaron el valor de una institución que forma parte de la identidad local y que ha acompañado el crecimiento de numerosas familias. Los padres de los actuales alumnos compartieron la satisfacción de ver a sus hijos participar activamente en una celebración que honra el pasado y fortalece los lazos del presente.
Cumplir 125 años no representa únicamente alcanzar una cifra significativa. Implica mirar hacia atrás y reconocer el trabajo silencioso de quienes, en distintos momentos, sostuvieron la escuela con dedicación y responsabilidad. Implica recordar a maestros, funcionarios, familias y estudiantes que contribuyeron a consolidar una institución profundamente arraigada en su comunidad. También significa asumir el desafío de continuar construyendo una educación comprometida con las nuevas generaciones.
El legado que sigue vivo
Esta institución educativa celebró su aniversario con la mirada puesta en su historia, pero también con la esperanza renovada en el futuro. La presencia de las autoridades, el acompañamiento de las familias, la participación de los estudiantes y el afecto de los exalumnos confirmaron que su legado permanece vivo.
En cada rincón de la escuela se respira una historia construida con pequeños y grandes esfuerzos: una lección compartida, una palabra de aliento, una celebración, una despedida, una nueva generación que llega. Son esas experiencias las que dan sentido a la educación y convierten a la escuela en un verdadero hogar comunitario.
El acto conmemorativo fue, en definitiva, una celebración de la memoria y de la identidad: una oportunidad para agradecer el camino recorrido, reconocer a quienes lo hicieron posible y renovar el compromiso con la educación rural. A 125 años de su creación, la Escuela «Dionisio Díaz» continúa sembrando conocimientos, valores y sueños, manteniéndose como un faro de esperanza para los niños y las familias de la comunidad, quienes seguirán construyendo la historia de este paraje del departamento.

