Las escuelas 8 y 43 recorrieron el Bioparque y conocieron de cerca más de 500 animales de unas 80 especies.
El entusiasmo y la curiosidad marcaron la visita de alumnos y docentes de las escuelas N.º 8 de Salto y N.º 43 de Artigas al Bioparque “Washington Rodríguez Piquinela” de Durazno.
Para muchos de los estudiantes, la jornada significó la posibilidad de observar de cerca animales que hasta entonces conocían principalmente a través de libros, fotografías, videos o materiales educativos.
El recorrido permitió acercarse a especies autóctonas de Uruguay y también a ejemplares exóticos de distintas regiones del mundo, en una experiencia que combinó recreación y aprendizaje.
El Bioparque cuenta con más de 500 animales pertenecientes a unas 80 especies, ofreciendo un espacio donde los visitantes pueden conocer sus características, hábitos y necesidades.
Manuela y Pancha, las grandes protagonistas
Entre los distintos ejemplares que conocieron los escolares, hubo dos que concentraron especialmente las miradas.
Manuela, la monita macaco japonés, y Pancha, la popular hipopótamo, fueron las que más cautivaron a los niños y también al equipo docente.
La cercanía con los animales despertó preguntas, comentarios y expresiones de asombro, transformando el recorrido en una experiencia que permitió relacionar contenidos trabajados en el aula con situaciones concretas.
El contacto con especies autóctonas permitió además conocer parte de la fauna uruguaya y reflexionar sobre la importancia de conservar los ambientes en los que viven.
Durante la visita también se abordaron cuestiones relacionadas con la biodiversidad, la conservación y el respeto por los seres vivos, incluyendo problemáticas como la pérdida de hábitats, la contaminación, la caza ilegal y el tráfico de fauna.
Aprender fuera del aula
La jornada fue también una instancia de convivencia. Compartir el viaje, recorrer los senderos, intercambiar opiniones y sorprenderse frente a cada animal permitió fortalecer los vínculos entre alumnos y docentes.
Para los educadores, las salidas a espacios de educación ambiental constituyen una herramienta pedagógica que estimula la observación, la curiosidad y el pensamiento crítico.
El Bioparque recibe semanalmente delegaciones escolares provenientes de distintos puntos del país, consolidándose como un espacio que combina aprendizaje, recreación y sensibilización sobre el cuidado de la naturaleza.
La llegada de las escuelas de Salto y Artigas se suma así a las experiencias de otros grupos que recorren el lugar para conocer de cerca la fauna y ampliar sus aprendizajes más allá de las paredes del aula.
Más allá de los animales que despertaron mayor interés, la jornada dejó nuevos conocimientos y recuerdos compartidos. Para los estudiantes, fue también una oportunidad de descubrir que aprender sobre la naturaleza puede comenzar simplemente por observarla, hacerse preguntas y acercarse a ella.

