La directora del Hospital Penza, Dra. Sofía Fagúndez, explica en detalle cómo se deriva un caso, qué situaciones abarca y con qué instituciones trabaja el equipo.
Cómo funciona el Equipo de Referencia en Violencia del Hospital Penza
Segunda parte — En nuestra edición anterior dimos cuenta de la reciente conformación del Equipo de Referencia en Violencia del Hospital Dr. Emilio Penza, bajo dependencia de ASSE Durazno. En esta entrega, la directora del centro asistencial, Dra. Sofía Fagúndez, profundiza en el funcionamiento concreto del equipo: qué casos atiende, cómo se activa la derivación y con qué red institucional trabaja.
Un debe saldado
La Dra. Fagúndez fue directa al explicar el origen del equipo: «La creación era algo que teníamos un debe a nivel institucional porque, más allá de que a nivel de ASSE existe una Unidad de Violencia en Durazno, no se había dado un equipo conformado como tal, sino que se basaba en impulsos individuales».
Esa lógica de esfuerzos aislados, según la directora, no alcanza para dar una respuesta sistemática a la demanda real. «Nace más que nada en la gran necesidad que veíamos en nuestros usuarios y en la gran demanda asistencial que hay en situaciones de violencia», explicó. El equipo comenzó a gestarse en 2025 y en marzo de 2026 comenzó a funcionar formalmente, con una integración que reúne médica clínica, pediatra, licenciada en trabajo social, psicóloga y licenciadas en enfermería, provenientes del Hospital Penza, la RAP y el Centro Auxiliar de Sarandí del Yí.
Qué casos toma el equipo y desde dónde se pueden derivar
El equipo no interviene en toda situación de violencia que llega al sistema de salud, sino en aquellas en las que el médico tratante o asistencial evalúa que existe un riesgo moderado o alto y que amerita un seguimiento cercano y sostenido.
Las situaciones que puede abarcar son variadas: violencia de género, violencia sexual, violencia hacia niñas, niños y adolescentes, y violencia al adulto mayor. Y el punto de entrada puede ser cualquier sector asistencial: una policlínica, la puerta de emergencia, una sala de internación, o incluso una institución externa como un CAIF. «Se puede identificar una situación de violencia a nivel de un CAIF, con un niño, y se puede derivar al equipo para que le pueda dar seguimiento», ejemplificó Fagúndez.
Una vez que el equipo recibe el caso, su rol central es garantizar que el usuario no se pierda en el sistema: asegurar que las interconsultas necesarias —con salud mental, psiquiatra, psicólogo, trabajo social— efectivamente se concreten, y que el seguimiento sea lo más cercano y ordenado posible. En paralelo, brinda apoyo al equipo tratante y actúa como nexo con otras instituciones.
Un procedimiento pensado para ser simple
Uno de los aspectos en los que la directora puso énfasis es que el proceso de derivación fue diseñado para ser lo más accesible posible. «Creamos formularios de derivación para cada situación concreta —es uno diferente para cada estadío—, ya fueron debidamente difundidos y al llenar el formulario y haciéndolo llegar al equipo, el paciente ya estaría derivado», explicó.
La simpleza del procedimiento es intencional: si la burocracia es un obstáculo, los casos se pierden. La apuesta del equipo es que cualquier profesional que detecte una situación de violencia —independientemente de dónde esté— tenga una vía clara y rápida para activar el seguimiento.
Trabajo interinstitucional: INAU, MIDES, Policía y más
El equipo no opera de forma aislada dentro del sistema de salud. Fagúndez describió una red de trabajo conjunto que incluye al INAU, el MIDES, los centros CAIF y la División de Violencia de la Policía. «De manera que todos manejemos la misma información de la situación que está atravesando ese usuario», subrayó.
A eso se suma la participación activa en dos espacios colectivos de larga data. Desde 2025, el Hospital Penza integra el SIPIAV —Sistema Integral de Protección a la Infancia y Adolescencia contra la Violencia— y el Comité Departamental de Violencia, dos instancias que la directora destacó como «muy enriquecedoras» y que, en la práctica, facilitan significativamente la asistencia a usuarios que atraviesan situaciones de violencia.
«Son dos espacios que facilitan mucho el trabajo y la asistencia a un usuario que esté atravesando una situación de violencia», concluyó Fagúndez.

