Entre el 24 y el 26 de marzo votan los trabajadores de la construcción. La crisis laboral del departamento domina el debate entre las listas.
Entre el martes 24 y el jueves 26 de marzo, los trabajadores de la construcción y anexos afiliados al SUNCA irán a las urnas en Durazno para elegir a sus nuevas autoridades sindicales. El circuito electoral funcionará en la sede sindical de calle José Pedro Varela y en urnas móviles que, con supervisión de la Corte Electoral, recorrerán las obras en desarrollo en ciudad e interior del departamento.
La previa electoral está marcada por un denominador común que atraviesa a todas las listas: la grave situación laboral que vive el departamento, en un contexto donde la obra privada escasea y la obra pública todavía no alcanza para compensar.
«Hace un buen rato que no comienzan nuevas obras»
Raúl Galeano, candidato de la Lista 658, describió un panorama que pocos en el sector se atreven a relativizar. «La changa no se reactiva, hay compañeros con cobertura del seguro de paro y otros que ya no tienen ese beneficio. A partir del pasado año cerraron muchos centros de trabajo. Teníamos once o doce cooperativas con unos 120 compañeros contratados que hoy no están, más otros centros de trabajo que fueron cerrando sus puertas», detalló.
Galeano reconoció que los trabajadores de la construcción están «acostumbrados» a atravesar estas situaciones cada vez que hay elecciones nacionales, aunque eso no las hace menos difíciles. En un departamento donde la obra privada no abunda, la expectativa está puesta en que el presupuesto nacional empiece a mover obra pública.
El shopping y terminal: mucha expectativa, pocos puestos locales
Uno de los temas que más duele en el sector es la realidad de la obra de la terminal y el shopping, que generó enormes expectativas entre los trabajadores locales y hasta ahora no las ha cumplido. «Pensábamos que a esta altura del año tendríamos más de 30 compañeros trabajando y la realidad indica que, más allá del cerramiento del predio, la fuente que sacaron y los árboles que talaron, la obra no ha empezado», señaló Galeano. De los diez trabajadores que actualmente prestan funciones en el lugar, solo dos son del departamento.
El dirigente sostuvo que se espera que la empresa supere el compromiso asumido de integrar su plantilla con un 30% de trabajadores locales. «Esperamos que en el pico máximo, de los 150 empleados que presten funciones no menos de 70 sean del departamento», afirmó. Una expectativa similar señaló respecto a los trabajos en Ruta 19, donde de media docena de operarios de la zona, el resto fue traído por la empresa contratista.
«Una situación que se ha ido agravando progresivamente»
Juan Pablo Milans, candidato de la Lista 584 (Corriente Sindical Manuel Barrios), coincidió en el diagnóstico pero fue aún más tajante en el análisis estructural. «Necesitamos y hay un mensaje fuerte del Congreso de exigir inversión pública. La inversión pública está dedicada a carreteras y puentes, que son bienvenidos, pero que no solucionan el tema mano de obra que, tras las dos mega obras que tuvimos en la zona, quedó tirado», planteó.
En términos nacionales, Milans precisó que actualmente hay alrededor de 55.000 aportantes de la construcción al BPS, pero que la distribución es profundamente desigual: el empleo está concentrado en Montevideo, Canelones y Maldonado, con algo de crecimiento en Colonia. «El resto del país se encuentra en una situación crítica que no se puede revertir», advirtió.
Sobre Durazno en particular, Milans mencionó que la obra de Baygorria tampoco movió la aguja en la ciudad —sí generó algunos puestos en Centenario y Paso de los Toros— y que la terminal, al día de hoy, apenas ocupa a diez personas. «De los 150 trabajadores que podría ocupar en su pico máximo, el compromiso de la empresa es que un 35% sea de la zona. Con cuarenta o cincuenta personas no solucionamos nada. Estamos lejos de la salida que pretendemos para el departamento».
La discusión interna: responsabilidad y representación
Más allá del diagnóstico compartido sobre la situación laboral, las diferencias entre las listas son concretas y las candidaturas locales no las esquivan.
Galeano cuestionó a la corriente rival por no haber cumplido con sus compromisos de representación en el período anterior. «Mantuvimos nuestros representantes, lamentablemente la otra corriente no lo hizo, con lo que no le respondió a sus votantes. Te dieron la responsabilidad de dos secretarías y no tuviste en los tres años; deberían decirle a los trabajadores por qué no estuvieron presentes». Eso obligó, según explicó, a cubrir siete secretarías en lugar de cinco. La Lista 658 lleva más de cuarenta candidatos, entre ellos Ricardo Santiago, Sergio Ortiz, Erica Silva, Luis Fraigola y Carlos Agüero.
Desde la Lista 584, Milans y Pablo Gonzálvez —primer titular de la lista— apuntaron a otro problema: la imposibilidad de realizar asambleas conjuntas en Durazno. «Sea cual sea el resultado, el SUNCA se debe integrar con sus siete miembros. Debemos caminar todos juntos, democraticemos y limpiemos un sindicato que últimamente ha sido bastante manchado a nivel nacional», afirmó Milans. Gonzálvez describió las dificultades prácticas que enfrentaron: «Los compañeros entendieron que no era pertinente, como son mayoría marcan las asambleas. En nuestro caso hemos debido salir a pedir que nos den un tiempito para hacer llegar nuestra palabra».
La agenda programática: 40 horas y jubilación a los 55
Más allá de las diferencias de lista, la plataforma común aprobada en el Congreso de febrero marca el horizonte para quien gane: la lucha por reducir la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales sin pérdida salarial —en 2008 se logró bajar de 48 a 44— y por declarar insalubre a la industria de la construcción, lo que permitiría jubilarse a los 55 años con 25 de aportes.
Este último punto tiene un trasfondo doloroso y concreto: muchos trabajadores llegan a la edad de jubilarse sin alcanzar los cómputos necesarios, porque la irregularidad del empleo hace que en muchos años los aportes no superen los seis meses. «Con sesenta años, para el desarrollo de una tarea de alto contenido físico, ya se pasa a ser material de descarte para los empresarios», se expresó con amargura desde la dirigencia.

