Desde que comenzó la obra de Ferrocarril Central, mucho se viene hablando de la suerte que correrá el histórico puente de hierro que atraviesa el río Yí, un verdadero patrimonio departamental e ícono que nos identifica a los duraznenses, pero en el interior profundo de nuestro departamento también existen símbolos de singular importancia, que le dan identidad a quienes viven allí.

La iglesia, la centenaria estancia con el cementerio de los ingleses y el molino forman parte del patrimonio histórico-cultural de San Jorge.
Desde hace varios años los habitantes de esa localidad, ubicada al fondo de la ruta 100, ven con preocupación cómo el paso del tiempo y la falta de mantenimiento están provocando un serio deterioro en la estructura del molino.
Este se encontraba en un predio privado, por lo que desde el gobierno departamental poco se podía hacer.
Varios planteos de los vecinos, exposiciones en distintos períodos en la Junta Departamental y la presentación de un proyecto de una joven profesional oriunda de San Jorge fueron algunas voces que de cierta forma clamaban por que se atendiera esta situación.
El predio, donde hasta hace no mucho tiempo pastaba ganado, pasó al dominio de la comuna y el proyecto de restauración y mantenimiento fue tomando forma.
En principio, se pensó en que la restauración estuviera acompañada por un parque temático en su entorno, con la posibilidad de ofrecer distintos servicios a los visitantes; sin embargo, el costo lo hacía inviable, por lo que el proyecto se acotó a preservar el molino.
Desde la Intendencia se realizó un llamado a licitación para esta obra que presenta cierta complejidad y se presentó una sola oferta, la cual se estudiará y eventualmente se adjudicará o, por el contrario, se declarará desierta.
Lo cierto es que la causa del molino no admite la menor demora y, de no actuarse con celeridad, lamentablemente seremos testigos del colapso de dicha estructura.
En febrero de este año, visitó la localidad la embajadora del Reino Unido en nuestro país, Faye O’Connor, quien admitió: “Me quedo impresionada por la estancia vieja y todos los implementos que allí tienen y cómo se han conservado a pesar de todo el tiempo que ha pasado. También observé la necesidad de renovar el molino”. Quince días después de esa visita, comenzó a caer parte de la estructura de ladrillos de la cara oeste del molino.
Con este panorama, pensar en la restauración y mantenerlo erguido en su totalidad parece muy difícil y habrá que ir pensando en un memorial, donde se mantenga parte de su estructura original, respaldada en otro tipo de base, que brinde estabilidad y seguridad, y donde incluso se maneje la posibilidad de un museo que recoja parte de la historia, no solo del molino, sino también de San Jorge, el denominado “pago de los ingleses”.
En 2015 ya se planteaba el tema
Buscando en el archivo de El Acontecer, nos encontramos con una entrevista realizada al entonces secretario de la junta local, Jorge Escudero, quien señalaba: “Lo que habría que hacer es desafectar el eje principal, donde se precisaría una grúa de gran tamaño para poder sacarlo o afirmarlo de otra manera porque es lo que está haciendo el destrozo debido al peso que tiene, y obviamente que estoy de acuerdo en que el símbolo de San Jorge no se puede perder”.
Patrimonio turístico departamental
Indudablemente existen determinados lugares que son verdaderos símbolos de una ciudad o pequeña localidad, a los que hay que preservar para el futuro ya que son parte de la historia y de la identidad.
Felizmente, en nuestro departamento hay muchos de esos sitios: la Capilla de Farruco, la Gruta de la Llorona, el Parque de la Hispanidad u otros parques como Francisco Davant y Elías Regules, el Cuartel Paso del Rey, el Centro Cultural Teatro Español, el Museo Casa de Rivera, entre otros.
Algunos de ellos están cuidados y preservados y a otros les falta determinada infraestructura para mantenerlos en las condiciones que merecen y para ser atractivos para quienes lleguen a visitarlos.
Uno de este último grupo, quizás por estar oculto en el interior profundo del departamento, es el ícono de la localidad de San Jorge: el viejo molino.
Esta localidad, ubicada al norte de nuestro departamento, se encuentra al sur del arroyo Sarandí sobre la ruta 100, aproximadamente en el kilómetro 75, a unos 100 kilómetros de la ciudad de Durazno, y cuenta con unos 600 habitantes.
Allí está la Capilla San Jorge, que fue donada por la señora Braulia Duarte de Wilkins, en memoria de su esposo, Rosendo Wilkins, el 20 de diciembre de 1921, y a escasos 200 metros está emplazado el viejo molino.
No debemos dejar de lado que el patrimonio cultural es la verdadera herencia que refleja el pasado de una comunidad y que se debe transmitir al presente y futuro. Es necesario que se identifiquen y clasifiquen estos bienes como relevantes para cuidarlos y mantenerlos, para el disfrute de todas las generaciones y para que puedan ser objeto de estudio y fuente de experiencias emocionales para todos aquellos que los visiten.
Toda la sociedad debería ser consciente de la importancia de la protección y preservación del patrimonio cultural, que es considerado valioso para la comunidad.
En este caso, se trata de un patrimonio arquitectónico, que con el paso del tiempo fue adquiriendo un valor mayor al asignado originalmente y que puede ir desde lo cultural, emocional, físico, hasta lo intangible, histórico o técnico.
Aún no es tarde para restaurarlo y mantenerlo erguido como verdadero punto de referencia de nuestro departamento.
No esperemos a que el tiempo, la falta de cuidado, la mirada indiferente de las autoridades nacionales que no destinan los recursos económicos necesarios para atender este tipo de obras, priven a las futuras generaciones de este verdadero patrimonio, porque sin ese molino su entorno dejaría de ser lo que es y se perdería una gran parte de la historia de San Jorge y una parte importante de nuestra identidad.

