En las instalaciones de la Brigada Aérea de Santa Bernardina se desarrolló la ceremonia conmemorativa por el 75° aniversario del Escuadrón Aéreo N.° 2 Caza, instancia que tuvo un significado histórico para la aviación militar uruguaya debido a la desafectación del sistema de armas A-37B Dragonfly, aeronaves que prestaron servicio en el país durante casi cincuenta años.
El acto estuvo cargado de emoción y marcó el cierre de casi cinco décadas de servicio de los Dragonfly, dando paso a una nueva etapa tecnológica con la incorporación de los A-29 Súper Tucano.
Las autoridades presentes
La actividad fue encabezada por el Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea Uruguaya, Gral. del Aire Fernando Colina, y contó además con la presencia del Intendente de Durazno, Dr. Felipe Algorta Brit, Brigadieres Generales, autoridades del Ministerio de Defensa Nacional, agregados militares y representantes de distintas unidades de la FAU.
Casi medio siglo en los cielos uruguayos
Desde la Dirección de Comunicación Institucional de la Fuerza Aérea se destacó que el Cessna A-37B Dragonfly «ha acompañado a la Fuerza Aérea desde el año 1976 y se encuentra próximo a alcanzar su vida útil en la institución», marcando así el cierre de una etapa histórica para la aviación de combate nacional.
Reconocimientos y homenajes
La ceremonia comenzó con reconocimientos y entrega de presentes alusivos a la fecha, destacándose el homenaje al Aerotécnico Principal Aldo Pricoli, recientemente pasado a retiro.
Sin lugar a dudas, el momento más emotivo de la jornada fue la despedida oficial de los Dragonfly, aeronaves que durante décadas formaron generaciones de pilotos y fueron parte fundamental de la defensa del espacio aéreo uruguayo.
La palabra del comandante del Escuadrón
El Mayor (Av.) Fausto Jara, comandante del Escuadrón Aéreo N.° 2, fue el único orador de la ceremonia y realizó una reseña histórica de la unidad, poniendo especial énfasis en el significado de este momento para quienes integran la Fuerza Aérea.
«Hoy nuestro escuadrón inicia un proceso cargado de nostalgia. Nuestros cielos dejarán de escuchar el rugido de los motores J85 que durante décadas fueron sinónimo de compromiso y defensa de nuestro espacio aéreo», expresó Jara.
El oficial recordó además que el A-37B «fue mucho más que una aeronave de combate», señalando que bajo sus alas se formaron 73 generaciones de pilotos, consolidándose un fuerte sentido de pertenencia y orgullo institucional.
Un Pabellón Nacional, gesto del Intendente
En su discurso también agradeció al Intendente Felipe Algorta por el obsequio de un Pabellón Nacional destinado al hangar del escuadrón, gesto que recordó antiguas tradiciones de apoyo de la sociedad duraznense a la Brigada Aérea.
Lo que viene: los A-29 Súper Tucano
Más allá de la nostalgia, la ceremonia también simbolizó el comienzo de una nueva etapa para la aviación militar uruguaya, marcada por la reciente incorporación de las aeronaves A-29 Súper Tucano, cuyos pilotos ya se encuentran en proceso de instrucción.
El último rugido sobre Durazno
El cierre del acto tuvo como protagonista al propio Dragonfly, que realizó una serie de pasajes sobre la base aérea en lo que fue el último rugido de sus turbinas sobre los cielos de Durazno, mientras pilotos, aerotécnicos y familiares seguían el histórico momento cargado de emoción y recuerdos.
Imágenes de la despedida









