El Cura Verde llegó hace pocos días a Ciudad del Carmen con su programa Rancho Cero, una propuesta que busca brindar soluciones habitacionales urgentes a familias en situación de extrema vulnerabilidad. Su presencia abrió un nuevo capítulo de solidaridad en Durazno, acompañado por la fundación CirEneos.
Rancho Cero llega a Ciudad del Carmen
La obra de Verde desembarcó en el departamento con el objetivo de atender situaciones habitacionales críticas. Rancho Cero trabaja en todo el país proporcionando viviendas dignas para familias que viven en condiciones de precariedad extrema.
En diálogo con Montevideo Portal, el sacerdote relató su experiencia cercana con los barrios en los que convive:
“Soy muy feliz conviviendo con los más necesitados, aunque hay rosas y las rosas tienen espinas.”
Verde explica que es él quien debe adaptarse a la idiosincrasia del lugar, aprender de sus costumbres y acompañar a la comunidad “tratando de que todos vivan bien y más dignamente”.
El sueño de transformar la realidad
Apoyo estatal y trabajo conjunto
El cura asume que transformar la realidad es también un acto de esperanza:
“Como cualquier compatriota, sueño con mejorar las vidas de quienes nacen bajo esta bandera y esta tierra.”
Si bien cuenta con el respaldo de fundaciones, reconoce que no siempre alcanza. Por eso dialoga desde marzo con distintos organismos públicos, confiado en que el apoyo llegará.
Define al Estado como el “padre de familia”, responsable de empujar y ayudar en los procesos de asistencia social. Aun así, admite que muchas veces la tarea se hace cuesta arriba:
“La verdad es que vamos a seguir peleándola.”
El sacerdote reafirmó su cariño por Uruguay y destacó que, aunque el país avanza con lentitud en algunos temas, “las cosas se hacen bien”.
Vocación, dudas y fe inquebrantable
Momentos difíciles y cómo superarlos
Aunque su vocación lo apasiona, Verde confesó que a veces piensa en “tirar la toalla”. Pero en esos momentos se abraza más fuerte a su fe:
“El desafío es descubrir las nuevas melodías de cada etapa de la vida, con lo que uno ha vivido y con lo que uno va aprendiendo.”
La espiritualidad como refugio
El sacerdote vive en un contenedor donde instaló una pequeña capilla. Allí encuentra consuelo en los momentos de mayor dificultad.
“Sin Dios no seríamos nada. En Él encuentro las respuestas más importantes de mi vida.”
Asegura acompañar tanto a personas muy pobres como muy ricas, pero enfatiza que la búsqueda humana siempre desemboca en el mismo lugar:
“Ni la abundancia ni la escasez dan las respuestas profundas. Esas se encuentran en Dios.”
Reacciones en Durazno: apoyo y emoción
Un proyecto que tocó corazones
Referentes locales expresaron su alegría por la llegada del sacerdote y la concreción del sueño vecinal.
En redes sociales, el sarandiyense Leonardo Fuentes compartió un mensaje afectuoso:
“Acompañamos en Ciudad del Carmen a nuestro amigo Juan Andrés Verde, ‘El Gordo’. Un excelente ser humano, con vocación de servicio. Con los CirEneos ha logrado que el sueño de la casa digna sea posible para muchos uruguayos.”
Fuentes definió la iniciativa como:
“Un proyecto con corazón y lleno del amor de Dios, que nos impulsa a seguir apostando al futuro con humildad y servicio.”
La llegada del Cura Verde y su proyecto Rancho Cero encendió una luz de esperanza en Ciudad del Carmen. Su mensaje, cargado de fe y compromiso social, continúa inspirando a los vecinos y fortaleciendo la identidad solidaria del departamento.
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