Mientras en Montevideo el presidente Yamandú Orsi participaba de la presentación formal del Plan Nacional de Cuidados 2026-2030 —una iniciativa para avanzar en la universalización del sistema, profesionalizar el sector y promover un cambio cultural en torno a la corresponsabilidad—, en Durazno se desarrollaba una Jornada Nacional de actualización en atención y cuidados para personas mayores. La actividad, realizada el viernes en la Sala Lavalleja, se llevó adelante en modalidad presencial y a distancia, con participación de cuidadores locales y de fuera del departamento.
Al frente del equipo local estuvo el Dr. Javier Bessonart, geriatra, quien trabajó junto a la Dra. Mariana Sansberro, la Mag. Julia Blandín y la Lic. Viviana Fraticelli desde Argentina, bajo la dirección académica de la Lic. Silvina Fernández Verstegen.
Una agenda común en dos ciudades
Tanto en Montevideo como en Durazno, el eje compartido fue la construcción colectiva y la corresponsabilidad en materia de cuidados, con énfasis en la universalización y la mejora en la calidad de los servicios.
El ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila, destacó en la capital que Uruguay ha logrado conquistas importantes en materia de cuidados con la creación del Sistema Nacional Integrado de Cuidados (SNIC), pero advirtió que persisten desafíos en términos de recursos y sostenibilidad. «Una nueva organización social del cuidado es un desafío estructural del país», sostuvo.
En la misma línea, la directora de la Secretaría Nacional de Cuidados, Susana Muñiz, subrayó que es hora de la expansión del SNIC y de avanzar hacia la universalización de los cuidados, consolidando derechos a lo largo de toda la trayectoria de vida.
Sala llena en Durazno: más de 100 participantes
En la Sala Lavalleja la capacitación reunió a más de 100 personas: asistentes de cuidados, cuidadores, auxiliares de enfermería, licenciados en enfermería, propietarios de residenciales ELEPEM (establecimientos de larga estadía para personas mayores), estudiantes y público en general.
«Fue excelente en la convocatoria, con buena participación de personas interesadas por lo que son los cuidados», expresó Bessonart. El geriatra recordó que abril es el Mes de los Cuidados, marco en el que se inscribió la jornada: un curso de actualización y formación de recursos humanos pensado especialmente para quienes cuidan de manera particular y que, según expresó, «están muy ansiosos de tener formación en distintas situaciones que se dan cotidianamente en los cuidados».
De la sarcopenia a la comunicación asertiva
El programa de la jornada abarcó un espectro amplio de temas vinculados a la atención directa: sarcopenia, prevención de caídas, cuidados en situaciones de debilidad muscular y fragilidad, prevención y tratamiento de lesiones de piel, y el índice que indica la vulnerabilidad de las personas mayores de declinar, morir o ser institucionalizadas.
Bessonart destacó también el trabajo sobre la comunicación asertiva, una dimensión que a menudo queda fuera de la formación técnica pero que es central en el vínculo con la persona mayor. «Esa comunicación que las personas mayores siempre necesitan más tiempo, que se les escuche, que sean tomados en cuenta», describió, agregando que el tema tuvo muy buena receptividad entre los participantes.
Otro capítulo abordó el manejo de situaciones con pacientes con deterioro cognitivo y demencias: cómo proceder y cómo comunicarse de manera efectiva con quienes tienen cierta dependencia mental.
Una app piloto para la comunicación entre cuidadores
En el marco de la jornada se informó que en pocos días se implementará en Durazno una aplicación en formato de experiencia piloto, orientada a mejorar la comunicación entre cuidadores. La herramienta permitirá registrar y compartir información cotidiana clave: si se administró una pastilla, si se dio un calmante, situaciones de seguimiento que hoy dependen de la memoria o la anotación manual. «Tener ciertas herramientas que ayuden también al cuidado cotidiano de las personas mayores», resumió el geriatra.
Un país envejecido: el 25% será mayor de 60 años en 2030
Bessonart contextualizó la discusión en datos duros: Uruguay es el país más envejecido de América Latina, con un índice muy alto de personas mayores y, por ende, de mayores dependientes.
La proyección hacia 2030 —en apenas cuatro años— indica que el 25% de la población será mayor de 60 años, y de ese segmento entre un 10% y un 12% serán dependientes, con necesidad de cuidados e institucionalización.
«Al vivir más, cada vez se necesitan más cuidados especializados a mayores edades, por el grado de dependencia», explicó. «Antes no se operaban tantas cuestiones cardíacas, prótesis de cadera, de rodilla o cualquier situación de ese tipo. Hoy se opera mucho más, la rehabilitación de todos esos pacientes lleva mucho más tiempo y cuidados más especializados».
«Quién cuida al cuidador»: la sobrecarga del que está las 24 horas
Uno de los ejes más sensibles de la jornada fue la cuestión laboral y humana del propio cuidador. Se trata de un sector que permite una rápida inserción, pero que no es apto para todo público, y que genera una sobrecarga importante.
«Mucha gente por ahí se dedica un tiempo porque no tiene cierto perfil para esto, porque además esto cansa, genera una sobrecarga en el cuidador muy importante. Se hizo mucho hincapié en eso, en quién cuida al cuidador», explicó Bessonart.
La reflexión del geriatra avanza sobre una imagen concreta: «Estas personas que cuidan también tienen sus problemas, sus familias, un montón de roles. Yo digo que esa mochila la tienen que dejar en la puerta de la casa donde van a cuidar, del sanatorio, del hospital, donde sea, porque no podemos transferir toda esa sobrecarga y problemas a los cuidados que vamos a realizar».
El cuidador como puente con el equipo de salud
Más allá de lo técnico, Bessonart pone el foco en una transformación profunda del rol del cuidador: su lugar como fuente de información clínica válida para el equipo de salud.
En tiempos de multiempleo, cuando los hijos acuden al geriatra a consultar por sus padres pero no tienen la información cotidiana, es el cuidador quien ocupa esa posición central. «Toda esa información la tiene el cuidador. De pronto el hijo lo quiere hacer con la mejor voluntad porque quiere acompañar a su padre a la consulta, pero no es un informante válido en términos clínicos como para darme información que a mí me pueda ayudar en el diagnóstico y en la evolución del paciente», explicó.
Por eso, sostiene, el cuidador debe hablar en términos técnicos: «Si vino el enfermero y le dijiste que la presión arterial era tanto y el volumen de orina que tuvo a lo largo de las 24 horas fue de tanto volumen, y no que la orina era clarita, tenés que darle ciertas herramientas para que estos cuidadores, que al principio lo hacen por necesidad o por vocación, puedan ir profesionalizándose e integrarse verdaderamente al equipo de salud».
«Falta mucho por recorrer» en Durazno
Consultado específicamente sobre el estado de situación del departamento en materia de cuidados —calidad de atención en hogares privados y públicos, recursos humanos e infraestructura—, Bessonart fue directo: «Todavía falta mucho por recorrer».
El geriatra reconoció que ha habido avances, con formación a través de INEFOP, cuidadores particulares, personas que trabajan para el BPS y asistentes personales. «Hay mucha gente que está formada, pero siempre tenemos que estar actualizándola porque las cosas van cambiando», planteó.
El Plan Nacional: cuatro ejes y nuevas figuras
El Plan Nacional de Cuidados 2026-2030 presentado en Montevideo se estructura en cuatro ejes de acción: avanzar en el derecho universal al cuidado, promover trabajo y formación de calidad para quienes cuidan, generar y disponibilizar información y conocimiento de calidad, y promover el cambio cultural.
Entre las innovaciones, el plan prevé la creación de nuevas figuras como los cuidadores comunitarios y los gestores de cuidados, orientadas a brindar respuestas a personas que viven en sus hogares y requieren apoyos específicos.
En materia laboral, el plan apunta a garantizar condiciones dignas, incorporar al sector a la negociación colectiva, expandir las formas asociativas de prestación y fomentar la profesionalización. Se buscará consolidar el Registro Nacional de Cuidados, desarrollar un sistema de indicadores de cobertura, calidad y financiamiento, e impulsar la investigación aplicada. El cambio cultural previsto incluye campañas de sensibilización sobre el derecho al cuidado y formación en corresponsabilidad para varones, empresas y actores públicos.
El cuidador como engranaje de todo el sistema
Bessonart cierra la mirada de la jornada con una síntesis sobre la importancia estratégica del cuidador en el sistema de salud y cuidados:
«El cuidador juega un rol muy importante para que se lleve adelante toda la planificación, porque yo puedo ir a hacer un diagnóstico y hacerle el tratamiento espectacular, pero si después no se le hacen las cosas, estamos en lo mismo. O sea, no le diste la pastilla como tenía que tomarla, no lo movilizaste, no le hiciste las curaciones, no hubo control. Por eso es tan importante que todos hablemos el mismo idioma y se vaya profesionalizando para tener cuidados de calidad».

