Profesionales señalaron que hoy muchas personas llegan al dispositivo buscando salir del ambiente del microtráfico.
El licenciado en trabajo social Rodolfo Martínez, coordinador del dispositivo Ciudadela en Durazno, advirtió que el perfil de las personas que hoy buscan ayuda cambió de forma notoria.
Según explicó, muchas de las consultas actuales no responden únicamente al consumo, sino a la necesidad de salir del ambiente del microtráfico que rodea a varios de los usuarios.
“La mayor parte de las personas que recibimos son consumidoras pero también están vinculadas de alguna manera con ese mundo del microtráfico”, expresó el profesional.
Un escenario cada vez más complejo
Martínez sostuvo que el escenario actual es mucho más complejo que en años anteriores, especialmente en un contexto donde los delitos violentos asociados al narcotráfico generan preocupación en el departamento.
Explicó que el trabajo con los usuarios ya no se limita a la atención sanitaria, sino que también involucra aspectos vinculados a la seguridad personal de quienes buscan ayuda.
“Las personas llegan con muchas situaciones alrededor: amenazas, deudas, agresiones o conflictos vinculados al ambiente en el que se mueven”, señaló.
El coordinador recordó incluso episodios ocurridos meses atrás en centros de atención sanitaria del departamento donde se registraron disparos de armas de fuego, hechos que reflejan la tensión del contexto.
“Es un escenario realmente muy complejo que no tiene que ver solamente con la persona que consume, sino también con el ambiente que la rodea”, reiteró.
Adultos con muchos años de consumo
El equipo técnico viene realizando desde octubre un análisis del perfil de los usuarios que llegan al dispositivo.
Según explicó Martínez, hoy predominan personas adultas, mayoritariamente hombres, de entre 30 y 50 años, con largos períodos de consumo.
Muchos de ellos presentan consumos problemáticos de cocaína en diferentes formas, como pasta base, crack o cocaína cocinada, con trayectorias que en algunos casos superan los veinte años.
“Hay personas que nunca habían acudido a pedir ayuda y llegan ahora con diez o doce años más de consumo que antes”, explicó.
Frente a esta realidad, el trabajo del equipo apunta a ofrecer herramientas que permitan reducir, modificar o abandonar el consumo, además de ayudar a las personas a alejarse del entorno vinculado al microtráfico.
El dispositivo Ciudadela
El dispositivo Ciudadela funciona como puerta de entrada a procesos de tratamiento, contención, rehabilitación y reinserción social para personas con consumo problemático de sustancias.
En Durazno el equipo está integrado por el coordinador Rodolfo Martínez, la psicóloga Andreína Faccio, la trabajadora social Agustina Grecco, la maestra y educadora Macarena Barzábal, y los funcionarios municipales Ismael Fumero y Elizabeth Pascua.
Tras haber estado bajo la responsabilidad de la Intendencia de Durazno, el dispositivo volvió a la órbita de la Secretaría y la Junta Nacional de Drogas, y actualmente su gestión local está a cargo del Claeh.
Trabajo en red
Martínez destacó que el abordaje del problema requiere una articulación interinstitucional amplia, que incluye a organismos nacionales y departamentales.
“Somos conscientes de que nosotros solos no le vamos a cambiar la vida a nadie”, expresó.
En ese sentido, señaló que el trabajo se realiza dentro de una red que involucra a la Junta Nacional de Drogas, ministerios, intendencias, ASSE, INAU y prestadores privados, entre otros actores.
Un trabajo con fuerte impacto emocional
El coordinador reconoció que el trabajo con personas en consumo problemático implica situaciones emocionalmente intensas.
“Uno ve la destrucción que provoca el consumo, la desesperación de las familias. Eso tiene un impacto fuerte”, explicó.
Por esa razón, el equipo cuenta con instancias periódicas de supervisión y capacitación, que permiten manejar las frustraciones y fortalecer el acompañamiento profesional.
La problemática también llegó al interior
El coordinador también señaló que el fenómeno ya no se limita a la ciudad de Durazno, sino que alcanza a distintas localidades del interior del departamento.
“Hay una cantidad significativa de consultas provenientes de localidades pequeñas. Ya no es solo Sarandí del Yí”, explicó.
Según indicó, en muchos casos los consumos problemáticos comienzan con alcohol y tabaco, luego pasan por marihuana y posteriormente evolucionan hacia cocaína, pasta base o incluso anfetaminas.
También advirtió sobre la presencia de pastillas y otras sustancias en bailes y eventos, donde en algunos casos se producen mezclas que generan efectos graves en la salud.
“El consumo está llegando a lugares donde antes no era habitual, y eso también plantea nuevos desafíos para el trabajo que realizamos”, concluyó.

