Luego del anuncio que generó repercusión en Durazno, el Liceo Nº 3 puso en marcha este lunes la medida que restringe el uso de celulares dentro de la institución. A pocas horas de su implementación, la evaluación inicial desde la dirección es clara: el balance es positivo.
La resolución, comunicada oficialmente el pasado 4 de mayo, establece que los estudiantes deben dejar sus dispositivos al inicio de la jornada en espacios destinados para su resguardo, utilizándolos únicamente cuando el docente lo disponga con fines pedagógicos.
“Es un proceso que veníamos trabajando”
La directora del centro, la profesora Susana Pereyra, explicó a El Acontecer que la iniciativa no fue improvisada, sino el resultado de un proceso de análisis y acuerdos internos.
“Hace tiempo que la idea estaba sobre la mesa. Buscamos potenciar los aprendizajes y, sobre todo, que los alumnos se revinculen y socialicen sin el dispositivo de por medio”, señaló.
Según indicó, la propuesta fue trabajada en coordinación con el colectivo docente, que dedicó tiempo a definir cómo aplicarla de forma ordenada y efectiva.
Cómo funciona el sistema en la práctica
Durante la primera jornada, el mecanismo se desarrolló según lo previsto. Cada grupo depositó sus celulares al comenzar el turno en recipientes asignados, que luego se guardan en lockers bajo llave.
“El docente que inicia la jornada recoge los celulares y el de última hora los devuelve”, explicó Pereyra, detallando la operativa implementada en el centro.
Reacciones diversas, pero dentro de lo esperado
Como era previsible, la medida generó distintas reacciones entre los estudiantes. Desde quienes ya anticipaban el cambio, hasta quienes manifestaron cierto rechazo inicial o incluso plantearon no llevar más el celular al liceo.
“Los cambios suelen generar resistencia, pero es cuestión de tiempo. Nos vamos a ir adaptando”, expresó la directora, confiando en un proceso gradual de aceptación.
Tecnología en clase: el rol de Ceibal
Uno de los puntos clave planteados fue la necesidad de dispositivos para actividades educativas. En ese sentido, Pereyra destacó que los estudiantes cuentan con herramientas del Plan Ceibal, lo que permite cubrir ese aspecto.
“Todos tienen su ceibalita, incluso recientemente se entregaron equipos nuevos. Si un docente necesita usar celulares puntualmente, los retira y luego se vuelven a guardar”, explicó.
Una tendencia que crece
La directora también enmarcó la decisión en una tendencia más amplia, tanto a nivel internacional como nacional. Experiencias en países como Nueva Zelanda o Australia, así como en centros educativos uruguayos, marcan un camino similar.
“Cada institución, dentro de su autonomía, va tomando decisiones según su realidad. Esto ya se viene aplicando en distintos lugares”, señaló.
Apoyo de las familias
Otro aspecto destacado es la respuesta de los padres, que según la dirección ha sido mayoritariamente favorable.
“Las familias están muy conformes y tranquilas. Saben que si necesitan comunicarse, el liceo tiene sus canales disponibles”, afirmó Pereyra.
Con este primer día como referencia, el Liceo 3 inicia un proceso que apunta a modificar hábitos profundamente arraigados, en busca de mejorar la concentración, la convivencia y el aprendizaje dentro del aula.

