La soldado Camila Corbo, duraznense de 26 años residente en el barrio Tabaré, completó el curso de fusilero blindado «Cobra» en el Batallón de Infantería Blindado N.º 13. Se desempeña en la unidad como asistente de odontología desde hace dos años y es madre soltera de Thiago, de ocho años. No era la primera vez que encaraba el curso: el año pasado lo había iniciado y debió abandonarlo.
Por qué quiso hacer el curso
Corbo tomó la decisión para ganar experiencia como combatiente y avanzar en su carrera militar. «A mí desde siempre me gustó la profesión militar. Fui voluntaria para ingresar al Ejército para aprender, y en este curso en particular me gustó todo: cómo es ser un soldado blindado, conocer más sobre los vehículos VCI, todo lo relacionado al armamento, el combate urbano. Se trabaja mucho el compañerismo», contó.
Lo que más le costó fue el trabajo de patrullas y emboscadas, aunque finalmente logró incorporarlo.
Thiago esperando en casa
El desafío tuvo en su caso una dimensión adicional. Durante las largas jornadas de clases teóricas y prácticas, ejercicios de navegación y patrullas nocturnas, Thiago quedó al cuidado de la madre de Camila.
«Tuve la suerte de que me lo pudiera cuidar mi madre, y así aprovechar la oportunidad que me dieron en la unidad. En algún tiempo libre iba a casa y me reencontraba con mi familia, y al abrazar a mi hijo recargaba las pilas para poder seguir adelante. Él entendió que la madre estaba acá para poder progresar, así que este logro es por él también», expresó, emocionada.
El grupo, un sostén en los momentos más duros
Corbo también destacó el papel de sus compañeros en los momentos de mayor cansancio: «Me pasó que me quedé en algunas actividades por el cansancio, y mis compañeros siempre me dieron para adelante, porque en este curso todos somos uno: nadie se queda, todos aprendemos y estamos todos para todos».
Una segunda oportunidad que no desperdició
Al segundo intento, la convicción fue diferente: «Para este año me mentalicé y me convencí de que podía, y le di para adelante. Hoy ver a mi hijo Thiago súper contento de que su mamá pudo lograrlo a mí me llena el alma».
Lo que viene
Corbo ya proyecta los próximos pasos dentro de la compañía de fusileros blindados Cobra: los cursos de tirador y de conductor de vehículo blindado VCI, con la aspiración de llegar a ser clase y poder enseñar a otros soldados. Completar esa formación le permitiría pasar a ser soldado combatiente, habilitada para ser desplegada en misiones operativas de paz.
«Acá en el batallón he notado cómo fui creciendo. Me ayudó a ser más madura, me forjó el espíritu, a ser disciplinada y con carácter», cerró.

