El diputado frenteamplista visitó Durazno y valoró la recuperación salarial, la inversión educativa y el presupuesto aprobado sin mayoría parlamentaria.
El diputado frenteamplista Álvaro Lima visitó Durazno en los últimos días con el objetivo de compartir un balance parlamentario con dirigentes, adherentes y ciudadanía en general. A un año del retorno del Frente Amplio al gobierno nacional, el representante por Salto habló de «indicadores favorables» y se mostró «contento y conforme, aunque no satisfecho» con lo hecho.
Un presupuesto de oportunidades, sin mayoría
Lima recordó el contexto particular en que se aprobó el presupuesto nacional: la primera vez que un gobierno frenteamplista no contó con mayorías parlamentarias. Lejos de verlo como un obstáculo, el diputado destacó que esa circunstancia generó un vínculo de diálogo con los demás partidos que calificó como muy positivo.
Definió al presupuesto como «austero» pero con una orientación clara: «Más que de números, es un presupuesto de oportunidades, territorial, que pone énfasis en la descentralización». El punto que más destacó fue el volumen de transferencias desde la OPP a los gobiernos departamentales: 800 millones de dólares en el período —4.000 millones en el quinquenio—, destinados a obras de infraestructura, desarrollo productivo y caminería rural, con participación de ediles, diputados e intendentes de todo el país. Lima lo calificó de «histórico».
Agro, pymes y salario real
El legislador hizo especial hincapié en el apoyo al sector agropecuario: 5.000 productores familiares se habrían beneficiado con créditos blandos por un total de USD 300 millones. En paralelo, las pymes recibieron USD 250 millones en refinanciaciones y créditos de incentivo a la industria y el empleo.
Entre los elementos que fundamentan el balance positivo, Lima mencionó también la recuperación del salario real, la inversión en educación, la expansión de servicios para la primera infancia y el conjunto de medidas de apoyo al agro.
«En síntesis, contentos, conformes, no satisfechos con lo hecho. De aquí en más se abre un período de consolidación de ese gobierno, ahora sí con presupuesto propio», resumió.
Seguridad: tecnología, cárceles y crimen organizado
Lima reconoció que la seguridad es uno de los temas que más preocupa a la ciudadanía, incluida la de Durazno. En ese plano mencionó la distribución de más de 20.000 cámaras de vigilancia en todo el país como parte de una inversión en tecnología y equipamiento. Pero fue claro en señalar que la solución de fondo pasa por otro carril: «No es de ahora, viene de mucho tiempo, por eso la necesidad de invertir en educación para que la seguridad se pueda fortalecer».
Calificó de prioritaria la política carcelaria, valorando el proyecto de ley de empleo integral —orientado en gran parte a reclusos y personas con tres años de haber recuperado la libertad— y la aprobación de la ley de lavado de activos, que describió como «una señal política de todos los partidos para hacer frente a algo que ya no está tan lejos para Uruguay: el crimen organizado».
En ese marco mencionó el llamado a cubrir 1.700 vacantes en la Policía como otro indicador concreto de la apuesta a la profesionalización de las fuerzas de seguridad.
La familia como núcleo de la respuesta social
Lima planteó que el narcotráfico, el microtráfico y el consumo juvenil deben abordarse con una visión integral que comprometa tanto al Estado como a las instituciones privadas. Y puso el foco en un diagnóstico que fue más allá de lo estrictamente policial.
«La familia de los tiempos que nos toca vivir no es la de hace treinta o cuarenta años, monolítica, con referentes parentales determinados. Hoy hay una fragmentación social y una necesidad de dinamismo que llevan a esta globalización que nos hace más permeables, débiles ante este tipo de fenómenos», planteó, apostando a la educación como herramienta central para reconstruir esos vínculos.

