Los trajes que vestirá la Selección Uruguaya de Fútbol fuera de la cancha durante la Copa Mundial de la FIFA 2026 fueron presentados en el Estadio Centenario por la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF). Los diseñó la uruguaya Gabriela Hearst, referente internacional de la moda de lujo sostenible, y fueron confeccionados con lana Merino uruguaya producida en campos del país.
Detrás de esa fibra hay décadas de investigación, mejoramiento genético y trabajo conjunto entre productores, industria e instituciones públicas. Y hay empresas de la región centro sur del país.
El aporte de la región
Entre las empresas e instituciones involucradas en las lanas utilizadas figuran Lanas Trinidad (Flores), Tops Fray Marcos (Florida), Engraw, Estancias Puppo y Rantex, junto a la Sociedad de Criadores de Merino Australiano del Uruguay, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), el Secretariado Uruguayo de la Lana y el Consorcio Regional de Innovación en Lanas Ultrafinas (CRILU).
Una fibra con historia
El resultado visible en los trajes es producto de un proceso largo. En las últimas décadas, la lana Merino uruguaya redujo significativamente el diámetro de su fibra: de promedios cercanos a las 21 micras a unas 17 micras, con productores que hoy alcanzan valores próximos a las 15 micras. Ese salto permitió que Uruguay se posicione como proveedor de lanas finas, superfinas y ultrafinas para mercados de alto valor.
«Detrás de cada traje hay una historia, que es la de un sector que ha investigado, ha innovado y se ha reconvertido hasta alcanzar lanas como la Merino, altamente valoradas por consumidores que premian lo natural, la certificación de origen, las buenas prácticas productivas y el cuidado del ambiente», destacó Fabio Montossi, investigador del Sistema Ganadero Extensivo de INIA y vicepresidente de CRILU.
El vínculo de Hearst con Uruguay
La diseñadora fue criada en una estancia familiar de ganado vacuno y ovejas Merino en Paysandú. La AUF describió la colaboración como «un regreso a casa y un profundo homenaje a sus raíces». A lo largo de su trayectoria en la alta costura mundial, Hearst ha valorizado la sostenibilidad y los materiales naturales, atributos que encuentran respaldo directo en la producción de lana Merino fina uruguaya.
Qué tiene la lana Merino uruguaya
Según INIA, la fibra está respaldada por certificaciones de origen, calidad y prácticas responsables. Es natural, renovable, biodegradable y durable, con propiedades de regulación térmica: abriga en invierno y mantiene el cuerpo fresco en verano. Su finura y uniformidad combinan suavidad, confort y resistencia.
«La presencia de lana Merino uruguaya en los trajes diseñados por Gabriela constituye una expresión visible de un trabajo conjunto. Un proceso de innovación y renovación que permitió transformar una fibra natural en un producto de excelencia reconocido en el mundo», concluyó Montossi.

