El presidente de la Asociación Rural del Uruguay alertó por el impacto de la sequía en la agricultura, estimó pérdidas de unos 800 millones de dólares en soja y cuestionó medidas que —según dijo— podrían limitar la producción.
El presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Rafael Ferber, defendió la necesidad de mantener la producción agropecuaria y advirtió sobre los riesgos que, a su entender, implican algunas políticas públicas para el sector. Lo hizo durante el cierre de la 112ª Expo Durazno, donde acompañó los planteos realizados por la presidenta de la Sociedad Rural de Durazno, Ana Acuña.
En un discurso breve, Ferber puso el foco en los principales problemas que enfrenta el agro, destacando especialmente el déficit hídrico que afecta a la agricultura.
Según explicó, las gremiales mantienen contactos con el Ministerio de Ganadería y el Ministerio de Economía para buscar herramientas financieras que permitan sostener la actividad.
“Hay una situación de luz naranja en la agricultura que tiene que ser atendida. Tenemos que evitar que se corte la cadena de pagos y poder encarar una siembra de invierno que sostenga el trabajo de muchos sectores vinculados”, señaló.
El dirigente estimó que la producción agrícola podría registrar pérdidas cercanas a los 800 millones de dólares en el cultivo de soja respecto al año anterior.
Competitividad y dólar
Ferber también se refirió a los problemas de competitividad que enfrenta el sector productivo.
“Los dólares que cambiamos en enero de 2026 con respecto a enero de 2025 fueron un 30% más para pagar las mismas cuentas”, explicó, señalando que el tipo de cambio es uno de los factores que inciden en los costos de producción.
A su juicio, el planteo constante de las gremiales sobre estos temas contribuye a mantener el debate económico sobre la mesa.
Casupá y restricciones productivas
Otro de los temas abordados por el presidente de la ARU fue el proyecto de la represa de Casupá, que consideró uno de los puntos más sensibles para el sector.
Ferber señaló que en la cuenca del río Santa Lucía se genera alrededor del 15% del Producto Bruto Interno agropecuario y manifestó preocupación por posibles restricciones a la actividad productiva en esa zona.
Según indicó, desde ámbitos vinculados a la gestión de la cuenca se plantean limitaciones a prácticas como los feedlots o la deforestación, lo que —a su entender— podría afectar la producción.
“Si queremos que la gente se desarrolle y enfrentar problemas como la pobreza infantil, hay que producir, no restringir la producción”, afirmó el titular de la ARU durante el cierre de la exposición rural realizada en Durazno.

