El movimiento Un Solo Uruguay se reunió en Gaetán, Lavalleja, con reclamos por el acceso al agua y la falta de diálogo público. La convocatoria estuvo lejos de la masividad lograda años atrás en Durazno.
Un escenario distinto, nueve años después
Lejos, muy lejos de aquel inicio contundente en Santa Bernardina, el movimiento Un Solo Uruguay volvió a reunirse este 23 de febrero, esta vez en la zona de Gaetán, departamento de Lavalleja.
La convocatoria, tradicional en el calendario del movimiento de autoconvocados, tuvo como eje central la posible construcción de una presa en Casupá, y se desarrolló en un área de influencia compartida entre los departamentos de Lavalleja y Florida, bajo la consigna “¿Agua para quién?”.
Lejos de la masividad de Durazno
La movilización distó considerablemente de aquellas concentraciones multitudinarias que Un Solo Uruguay supo encabezar en Durazno, donde llegó a reunir a miles de personas y a instalarse como un actor con capacidad de disputar agenda y argumentos a los gobiernos de turno.
Con el paso del tiempo, aquella demostración inicial de fuerza fue perdiendo volumen. Primero, por el desgaste natural de los movimientos sociales; luego, por el impacto de la pandemia de Covid-19, que alejó al colectivo de las concentraciones masivas y lo llevó a trasladar parte de su actividad al plano virtual.
En los últimos años, además, los puntos de encuentro se fueron diversificando: Maldonado, San José y ahora Gaetán, marcando una itinerancia que contrastó con el simbolismo que supo tener Durazno como epicentro.
Reclamos por agua y representación
La concentración, realizada sobre las 18 horas, puso el foco en el agro, el acceso al agua y la necesidad —según expresaron— de mayor escucha por parte de los gobiernos.
“Un Solo Uruguay es un mediador para la gente que va a sufrir, o puede sufrir un daño, en este caso expropiaciones. Se le trata de dar voz a esa gente, y son ellos los que van a abrir el fuego”, sostuvo Ricardo García Pintos, integrante del colectivo.
Desde la postura oficial del movimiento se insistió en la necesidad de transparencia, discusión pública y diálogo previo en torno a los grandes proyectos nacionales.
“La democracia se basa en la decisión de la gente. Nosotros tenemos representantes y la verdad es que no nos sentimos representados, o nos sentimos muy poco representados”, agregó García Pintos.
Invitaciones y llamado al diálogo
Un Solo Uruguay cursó invitaciones a representantes de los gobiernos nacional y departamentales, así como a figuras de todos los partidos políticos, tanto oficialistas como opositores, con el objetivo —según se expresó— de generar instancias de debate público.
“La intención es generar discusión pública y fortalecer el control ciudadano a través de las herramientas que ofrece la Constitución. Falta diálogo, evidentemente falta diálogo en este sentido”, concluyó el vocero.
El acto estuvo encabezado por una pancarta con la consigna “No se hace un país diferente con gente indiferente”, en una jornada que contó con un escaso marco de público, muy distante de aquellas imágenes que, hace casi una década, colocaron a Durazno en el centro de la escena nacional.

