El río Yí registró dos crecidas en los últimos dos meses, con picos de 9,12 y 9,76 metros, y ambas dejaron evacuados y autoevacuados en Durazno. Según el SINAE, esos episodios podrían ser la antesala de eventos aún mayores entre octubre y diciembre, a partir del desarrollo del fenómeno de El Niño.
En julio, la crecida del río Yí llegó a los 9,12 metros y afectó a 13 evacuados y 195 autoevacuados. El episodio más reciente tuvo un pico de 9,76 metros y un impacto mayor: 19 personas debieron ser evacuadas y alojadas en el campamento del Centro de Integración Barrial Las Higueras, mientras que los autoevacuados llegaron a 157 familias, un total de 506 personas: 327 adultos y 179 menores.
¿Qué es El Niño y por qué preocupa esta vez?
Tras varios meses de vigilancia por parte de los principales centros meteorológicos del mundo, El Niño ya es una realidad en el océano Pacífico ecuatorial, con una señal oceánica y atmosférica suficientemente clara como para confirmar oficialmente su desarrollo. Los modelos de predicción coinciden en que este episodio podría alcanzar una intensidad excepcional durante el último trimestre de 2026 y los meses de febrero, marzo y abril de 2027.
Las últimas previsiones ubican en torno al 63 % la probabilidad de que el fenómeno alcance la categoría de «muy fuerte», lo que lo colocaría entre los eventos más intensos registrados desde que existen observaciones modernas, en 1950.
Cómo se forma el fenómeno
El Niño se produce cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental se calientan de forma anómala durante varios meses. Ese calentamiento altera la circulación atmosférica tropical, modifica los vientos alisios y desencadena cambios en los patrones meteorológicos de buena parte del planeta.
Los científicos detectaron una enorme reserva de agua excepcionalmente cálida bajo la superficie del Pacífico. Luego, el debilitamiento de los alisios permitió que ese calor ascendiera a la superficie, acelerando el desarrollo del fenómeno. Algunos modelos prevén anomalías térmicas superiores a los 3 °C en regiones clave del Pacífico tropical, valores característicos de los grandes eventos históricos tipo «súper-El Niño».
Un contexto climático sin precedentes
La aparición de El Niño coincide con un contexto climático sin precedentes: los océanos del planeta acumulan cantidades récord de calor y la temperatura media global se sitúa ya alrededor de 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales.
Aunque El Niño es un fenómeno natural, su interacción con el calentamiento global de origen humano puede amplificar muchos de sus efectos. La combinación de ambos factores aumenta el riesgo de olas de calor extremas, incendios forestales, sequías prolongadas y episodios de lluvias torrenciales en distintas regiones del mundo.
Durazno y su historial de inundaciones
Durazno tiene un historial extenso de inundaciones vinculadas al río Yí. La contaminación de las aguas, la extracción indiscriminada de arena y la tala del monte indígena impactan en la fauna autóctona y reducen la barrera natural de contención que el río tenía antes.
Como antecedente, estas fueron las últimas crecidas registradas y su impacto:
- 2007: pico de 13 metros — 5.728 evacuados y 2.000 autoevacuados.
- 2010: pico de 12,08 metros — 3.314 personas afectadas.
- 2014 (febrero): pico de 11,27 metros — 2.335 afectados.
- 2014 (setiembre): pico de 11,27 metros — 4.625 afectados.
- 2015: pico de 11,52 metros — 6.597 afectados.
- 2016: pico de 11,87 metros — 5.212 afectados.
- 2017: pico de 9,84 metros — 252 afectados.
- 2019 (enero): pico de 10,15 metros — 3.969 afectados.
- 2019 (junio): pico de 11,90 metros — 6.890 afectados.
- 2020: pico de 8,45 metros.
- 2024 (marzo): pico de 10,63 metros — 2.934 afectados.
- 2024 (mayo): pico de 9,92 metros — 884 afectados.
El SINAE seguirá de cerca la evolución de El Niño en los próximos meses, con especial atención al período entre octubre y diciembre de 2026, y luego entre febrero y abril de 2027, cuando se esperan los mayores efectos del fenómeno sobre la región.

