«No queremos esperar a que llegue una situación crítica para empezar a actuar», advirtió el edil nacionalista Andrés Pereyra, quien dijo compartir la postura del intendente Felipe Algorta sobre la necesidad de realojar a las familias de las zonas inundables de Durazno ante el riesgo que representa el fenómeno de El Niño para el departamento.
Una crecida que marcó al departamento
El edil sarandiyense recordó que en mayo de 2007 Durazno vivió una de las crecidas más extremas de su historia, cuando el río alcanzó niveles extraordinarios y miles de personas debieron ser evacuadas. No se trata de generar alarma, precisó, sino de estar atentos: «Hoy, aún cuando la cantidad de evacuados pueda ser menor frente a determinados niveles del río, las advertencias meteorológicas y la posibilidad de períodos de lluvias intensas nos obligan a pensar con anticipación», expresó.
Compromiso real
«Cuando hablamos de prevención, hablamos de coordinación. El CECOED de Durazno, la Intendencia, el Sistema Nacional de Emergencias, el Ministerio de Ambiente y todos los organismos que tienen responsabilidad en esta materia juegan un papel fundamental», agregó Pereyra, quien habló de coordinación institucional, diálogo permanente y compromiso real. «En estos años hemos interactuado con el intendente anterior y también con el actual. Incluso en la Presidencia de la Junta, por iniciativa del hoy intendente, se realizó un conversatorio específico sobre este tema, donde se abordaron las preocupaciones de fondo y las alternativas posibles».
Sí al realojo
Pereyra dijo estar al tanto de la preocupación y la ocupación del intendente Algorta respecto a la situación de las zonas inundables. «Está convencido de que realojar y sacar a las familias de las áreas de mayor riesgo es el camino. No es sencillo, pero su postura demuestra que se ha interiorizado profundamente en el tema y que no es ajeno a la realidad que viven esas familias», sostuvo.
Mirada técnica
El edil planteó que es necesario mirar más allá de la emergencia inmediata: «Hay cuestiones que merecen ser analizadas con seriedad, como el manejo de las represas, la regulación de los caudales, el comportamiento de Palmar y otras infraestructuras vinculadas a la cuenca, y qué alternativas existen para que, cuando se producen crecidas, el río pueda recuperar sus niveles con mayor rapidez». Son temas técnicos y complejos, admitió, «que requieren información, estudios, coordinación y una mirada de largo plazo».
«Durazno necesita que todos pongamos nuestras energías en el mismo objetivo»
Pereyra entiende que quienes ocupan un cargo público —él incluido— deben escuchar las inquietudes vecinales y ayudar a generar espacios de respuesta. Recordó que el problema ya está presente: «Las lluvias ya están generando dificultades y los pronósticos anuncian que pueden continuar. Por eso no queremos esperar a que llegue una situación crítica para empezar a actuar».
El edil se puso a disposición para colaborar, coordinar y acercar información. «Ante situaciones de este tipo no alcanza con poner parches después de que ocurre el problema. Tenemos que utilizar toda nuestra energía en prevenir, planificar y encontrar soluciones de fondo. Desde nuestro lugar, estamos a la orden para colaborar en todo aquello que pueda ser útil», cerró.

