Seis clasificadores que durante años realizaron su tarea en condiciones de precariedad comenzaron una nueva etapa laboral con la inauguración de la Planta de Clasificación y Valorización de Residuos de Durazno, desarrollada en las instalaciones del vertedero en el marco del Plan Vale.
La nueva infraestructura permitirá clasificar y valorizar materiales reciclables, reducir progresivamente el volumen de residuos que llega al vertedero y mejorar las condiciones de trabajo de quienes desarrollan esta actividad.
La inauguración se realizó en la mañana de este miércoles con la presencia de autoridades departamentales, representantes del Plan Vale, trabajadores de la planta y sus familias.
Más allá de la puesta en funcionamiento de una nueva infraestructura, la jornada marcó un cambio en una actividad que durante años se desarrolló entre los residuos y sin las condiciones de seguridad, estabilidad y reconocimiento laboral que ahora se incorporan.







“Hoy venimos a decir que el tratamiento de los residuos cambió”
El intendente de Durazno, Felipe Algorta, destacó especialmente la dimensión humana de la transformación.
“A partir de ahora son clasificadores, merecen la misma dignidad que merece cualquier ser humano y cualquier trabajador, y tenemos herramientas suficientes para empezar a transformar este lugar”, expresó.
Algorta recordó las condiciones en las que anteriormente se realizaba la clasificación y señaló que la transformación de la planta formó parte de los compromisos asumidos para avanzar hacia una nueva política departamental.
En ese sentido, afirmó que la jornada trascendía la apertura de un espacio físico.
“Hoy venimos a decir que el tratamiento de los residuos cambió para siempre en Durazno”, enfatizó.
El jefe comunal explicó que esta transformación se complementará con la próxima puesta en funcionamiento del relleno sanitario ubicado en las cercanías de Ombúes de Oribe y con otras acciones vinculadas al cuidado del ambiente.
Asimismo, informó que se trabaja junto al departamento de Flores para desarrollar un circuito regional de gestión de residuos, con la posibilidad de incorporar posteriormente a localidades de Tacuarembó.
El cambio también empieza en los hogares
Uno de los principales desafíos de esta nueva etapa estará fuera de la planta: en los hogares de los duraznenses.
La clasificación en origen será fundamental para que el sistema funcione de manera eficiente y para que los materiales lleguen separados, limpios y en mejores condiciones de ser valorizados.
Diego Fulquet, gerente general del Plan Vale, explicó que la planta constituye uno de los eslabones de un proceso que comienza en cada vivienda.
La separación de los residuos continúa luego mediante los sistemas de recolección, los puntos de entrega y las plantas de clasificación, hasta completar una cadena que permite recuperar materiales y generar nuevas oportunidades laborales.
Fulquet informó que el Plan Vale ya está presente en 17 departamentos y destacó el trabajo conjunto realizado con el Gobierno de Durazno y con los clasificadores para concretar la iniciativa.
Por su parte, la directora del Departamento de Servicios, Inés Colina, sostuvo que el proyecto permitirá “empezar a trabajar de otra manera” en materia de residuos.
El objetivo, explicó, es disminuir el volumen que actualmente llega al vertedero a cielo abierto, extender su vida útil y reducir el impacto ambiental.
Colina también resaltó las nuevas condiciones laborales, con herramientas adecuadas, capacitación y formalización para los trabajadores.
Seis trabajadores, una nueva etapa
Uno de los momentos más significativos de la inauguración estuvo protagonizado por los propios clasificadores.
Seis trabajadores pasaron a integrar una cooperativa formalizada en el marco del Plan Vale, dejando atrás años de inestabilidad y exposición a condiciones laborales adversas.
“Hoy no solamente estamos inaugurando una planta, estamos comenzando una nueva etapa en nuestras vidas”, expresó uno de los integrantes del grupo.
Los testimonios reflejaron la magnitud del cambio. Algunos de los trabajadores comenzaron a desempeñarse en el lugar desde muy jóvenes, cuando la clasificación se realizaba directamente entre los residuos y sin las garantías de seguridad, estabilidad o reconocimiento que existen actualmente.
Ahora cuentan con un espacio adecuado, una jornada laboral de ocho horas, un ingreso fijo, capacitación y herramientas específicas.
También participan en la valorización de los materiales que clasifican, formando parte de una actividad organizada y con mayor proyección.
La comunidad, parte del proceso
Diego Matonte, coordinador del Plan Vale en Durazno, convocó a toda la comunidad a involucrarse en esta nueva etapa.
Adelantó que en los próximos días comenzarán a observarse modificaciones en distintos puntos de la ciudad, con la instalación de ecopuntos, volquetes y otros dispositivos destinados a facilitar la clasificación.
“Separar los residuos en los hogares no solamente contribuye al cuidado ambiental”, explicó Matonte.
También permite fortalecer una cadena de valor capaz de crear empleo, recuperar materiales y favorecer la formalización de quienes trabajan en el sector.
La planta procesa diariamente entre 700 y 1.000 kilos de materiales, aunque las cantidades pueden variar según el volumen recibido y la participación de la población.
Con la inauguración de esta planta, Durazno inicia un proceso que combina gestión ambiental, clasificación en origen, recuperación de residuos y formalización laboral.
El resultado dependerá de la coordinación entre las instituciones, los trabajadores y la comunidad. La transformación no termina en la planta: comienza allí y continúa en cada hogar donde un residuo es separado correctamente y puede dejar de ser considerado basura para convertirse en un recurso con valor ambiental, social y económico.

