La diputada frenteamplista por Durazno, Magela Rinaldi, debió salir a aclarar su situación parlamentaria tras la circulación de informaciones que, según afirmó, «no se ajustan a la realidad». El disparador fue la renuncia del orejano Raúl Licandro a la Junta Departamental, que lo dejó en condiciones de ejercer las suplencias en la Cámara de Representantes.
«Desde ayer he recibido varias consultas sobre una supuesta renuncia a la banca en la Cámara de Representantes. Corresponde aclarar que esta información no es correcta. Nada ha cambiado», expresó Rinaldi en un comunicado de prensa.
La legisladora fue explícita: Licandro es suplente, como lo ha sido siempre. «La única diferencia es que, hasta que no renunciara a su cargo en la Junta Departamental, no podía asumir la suplencia en caso de que yo no asistiera a la Cámara». Aclaró además que no se va de licencia, algo que —señaló— también fue mencionado en algún medio y generó consultas de la ciudadanía. «Licandro entrará en alguna oportunidad que yo no pueda ingresar por algún motivo, así como hizo y seguirá haciendo las suplencias Raúl Galeano el año pasado», concluyó.
El saludo socialista y la respuesta de Licandro
La Departamental Durazno del Partido Socialista del Uruguay saludó públicamente a Licandro por las redes sociales, deseándole «una gestión exitosa, comprometida con las necesidades de nuestras vecinas y vecinos». La respuesta de Licandro no tardó: «Muchas gracias compas. El compromiso de siempre, desde otro lugar de militancia nada más. ¡Salú!».
La agenda parlamentaria de Rinaldi
En paralelo, Rinaldi compartió su posición sobre la ley de empleo integral, impulsada desde el Espacio 1001 junto a Óscar Andrade, Tatiana Antúnez, Bruno Giometti, Daniel Diverio, Natalia Díaz, Claudio Arbesun y Florencia Abbondanza.
«En Uruguay hay realidades que no se pueden maquillar: mujeres que sostienen solas su hogar y no consiguen empleo, jóvenes que quedan afuera, personas con discapacidad sin oportunidades», planteó. La ley apunta a ser «una herramienta concreta para abrir puertas: formación, subsidios bien dirigidos, primera experiencia laboral, apoyo al cooperativismo y reconocimiento de que el cuidado también es trabajo». Su conclusión: «El trabajo es un derecho, y garantizarlo es una responsabilidad colectiva. Porque cuando hay más empleo digno, hay menos desigualdad, más comunidad y un país que se levanta entre todos».

