El diputado suplente del Frente Amplio Raúl Licandro planteó destinar parte del superávit comunal —entre diez y doce millones de dólares— al histórico problema de las crecidas del río Yí, en momentos en que Durazno atraviesa una nueva inundación y a pocos meses de que la Intendencia defina en qué invertir esos fondos.
«No estaría mal pensar en invertir parte del superávit comunal en un problema endémico del departamento: la afectación que genera para las familias que viven en la zona ribereña las cíclicas salidas de cauce del río Yí», sostuvo Licandro.
Sensible atraso
«Durazno capital, no es ninguna novedad, ha sido construida a lo largo de sus doscientos años en el llano que el río Yí naturalmente ocupa cuando sale de su cauce. No es novedad, pero no hay que olvidarlo», señaló Licandro al hacer una síntesis de la problemática. Recordó que en 2007 uno de cada cinco duraznenses tuvo que abandonar su hogar por la creciente más grande registrada, y que el plan local de Durazno de 2014 había establecido, en uno de sus artículos, la directiva de avanzar con los realojos de zonas inundables. «Muy poco se hizo en ese sentido», afirmó.
Para Licandro, contar con sistema de alerta temprana, lugares de evacuación y planes de asistencia nacional y departamental nunca alcanza frente al drama de abandonar el hogar por el avance del agua. «Son necesarios programas de viviendas con su debida financiación —las cooperativas han demostrado ser la más efectiva forma—, tierras, además de un trabajo social que involucre a las personas damnificadas sin banderas políticas. No es algo de un día para el otro. Es un proceso que se debe encarar con la rigurosidad que merece. Venimos con por lo menos veinte años de retraso si tomamos la creciente del 2007 como un mojón ineludible», sostuvo.
La responsabilidad es de todos
En una publicación difundida en redes sociales, Licandro señaló que en la última Rendición de Cuentas se votó la eliminación del IVA a los materiales de construcción de las cooperativas: a partir de enero de 2027, a las cooperativas que escrituren se les descontará del préstamo ese impuesto abonado durante la obra. «Pero el primer gran inconveniente que tienen las cooperativas es el terreno donde construir y ahí aún hay mucho para hacer. Es imprescindible una cartera de tierras departamental», planteó. Agregó que también se creó una agencia nacional para relevar los inmuebles en desuso del Estado y disponer de ellos con mayor eficiencia.
El exintegrante de la comisión de Hacienda de la Junta Departamental de Durazno mencionó además que se aprobaron normas que facilitan la expropiación de inmuebles con deudas incobrables, para volcarlos a planes de vivienda. Señaló que persisten programas —como el de Vivienda Promovida— que deberían revisarse para que cumplan un rol social real en el interior, y planteó la necesidad de «regular el mercado de alquileres que flota libremente, sometiendo a las familias a la especulación de propietarios e intermediarios».
En paralelo, indicó que en el presupuesto quinquenal de la Intendencia se aprobaron recursos por unos dos millones de dólares para la compra de tierras, además de partidas para canastas de materiales, saneamiento y consolidación de barrios. También se creó la figura de un coordinador de Ordenamiento Territorial para trabajar en el Plan Local —vencido en 2024—, para el cual el gobierno nacional aportará fondos.
«La responsabilidad en este tema es de todos y debiera tomarse como tal», concluyó Licandro.

