Mientras el legislativo comenzó a abordar la rendición de cuentas, la decisión de Cabildo Abierto sigue en el centro de la polémica en Durazno. El ex edil Carlos Kuster realizó una nueva publicación en la que pasa del desencanto al mensaje que, según su lectura, deja la decisión de Guido Manini Ríos, mientras que el otro ex edil local, Guillermo Gurbindo, expuso una posición muy diferente.
Ambos ejercieron el edilato por Cabildo Abierto en el departamento y se pronunciaron a través de redes sociales, en posteos que motivaron más de un centenar de comentarios de ciudadanos que en su momento apoyaron al novel agrupamiento.
«¿Doble vara moral?»
La posición de Gurbindo se evidenció a través de una respuesta breve pero directa en su cuenta de Facebook. «Lo que me llama la atención es que no veo la misma indignación con Lacalle y sus diputados que en la Comisión de Hacienda le votaron al Frente Amplio más de 200 artículos de la Rendición de Cuentas», planteó. Cerró su respuesta con una pregunta: «¿Doble vara moral?».
La reacción de Kuster también llegó de la mano de una pregunta: «¿Y vos estás conforme con Manini, como actuó en Durazno en particular?».
«Se vota por los uruguayos, no por bloques partidarios»
Previamente, Gurbindo había compartido una publicación del propio Manini Ríos en la que explicaba la decisión de Cabildo Abierto. «Se vota por los uruguayos, no por bloques partidarios. Desde el primer día hemos trabajado con responsabilidad y colaborado para mejorar la Rendición de Cuentas, priorizando las verdaderas necesidades de la gente», señaló el líder de CA en esa publicación. «Mientras algunos sectores del sistema político actúan con mezquindad, pensando en intereses partidarios o en las encuestas, nosotros elegimos otro camino», agregó. «Lo hemos dicho y lo seguiremos demostrando: trabajamos por y para la gente», cerraba el posteo.
«Cuando un referente deja de ser un símbolo»
En un segundo posteo, tan duro como el anterior, Kuster tituló «Cuando un referente deja de ser un símbolo» y sostuvo que hay algo que, a su entender, no se está analizando con la profundidad que merece. «Guido Manini Ríos no llegó a la política como un ciudadano más. Llegó con el enorme peso de haber sido comandante en jefe del Ejército Nacional», expresó.
Según planteó, para muchos integrantes de las Fuerzas Armadas el entonces general era considerado un ejemplo. «Cuando decidió ingresar a la actividad política, una parte importante de ese personal y de la sociedad lo acompañó precisamente por eso: por lo que representaba, por su carácter, por su firmeza y porque encarnaba para muchos una esperanza de recuperar el orgullo, el patriotismo y la dignidad de quienes sirven a la Patria», sostuvo.
Por eso, consideró que lo que está ocurriendo tiene una dimensión mayor a la de una votación parlamentaria. «Cuando quien fue visto como un referente de las Fuerzas Armadas termina apoyando políticamente, de manera que considero cada vez más evidente, a sectores de la izquierda y particularmente al MPP, es inevitable que muchos se pregunten qué quedó de aquel discurso y de aquellos principios que llevaron a tantos a confiar en él», manifestó.
«Es cuestión de hechos»
Kuster planteó que lo más doloroso es el mensaje que, a su juicio, se transmite hacia el personal militar y policial. «Muchos de ellos han visto durante décadas cómo determinados sectores políticos promovieron políticas que, desde su perspectiva, contribuyeron al debilitamiento, desmoralización y pérdida de reconocimiento de las Fuerzas Armadas y de la Policía», señaló.
Al igual que en su primer posteo, aclaró que no cuestiona que en democracia puedan existir acuerdos y coincidencias. «Cuestiono la coherencia entre lo que se representó, lo que se prometió y lo que hoy se hace. Manini Ríos tenía algo que no se obtiene en una elección: la autoridad moral que le daba haber sido general y comandante en jefe», sostuvo, con un dejo de desazón. «Muchos creímos que detrás de ese uniforme había un hombre que llevaría a la política los valores de la palabra empeñada, la lealtad, el patriotismo y la defensa de las instituciones. Por eso mi decepción es tan grande», agregó.
Cerró su planteo con una reflexión: «Cuando un general que fue admirado como ejemplo termina actuando políticamente de una manera que contradice aquello que muchos entendimos que venía a defender, no solamente pierde apoyo político. También puede quebrar algo mucho más profundo: la confianza y la moral de quienes alguna vez lo miraron como un referente. Y cuando se pierde la confianza en el referente, recuperarla no es cuestión de discursos. Es cuestión de hechos».

