La iniciativa fue presentada en el Parlamento por los diputados Domingo Rielli y Magela Rinaldi, con el apoyo del senador Pedro Bordaberry, y destaca el peso histórico, productivo y genético del departamento en la ganadería nacional.
Una iniciativa con respaldo político amplio
Lo que en el ámbito del Parlamento Nacional se presenta como un proyecto más dentro de su actividad habitual, para Durazno representa una propuesta de fuerte contenido simbólico y productivo. La iniciativa es impulsada de forma conjunta por los diputados Domingo Rielli (Partido Nacional) y Magela Rinaldi (Frente Amplio), y cuenta además con el apoyo del senador Pedro Bordaberry (Partido Colorado).
El proyecto, presentado en diciembre de 2025, propone declarar a Durazno como Capital Ganadera del Uruguay, subrayando la ausencia de diferencias políticas en torno a un objetivo común vinculado a la identidad productiva del departamento.
Fundamentos históricos y productivos
La propuesta destaca la herencia histórica de Durazno en la actividad ganadera, así como su vigencia actual, definida por los legisladores como “vigente y comprobable”. Entre los fundamentos se mencionan el desarrollo de la genética animal, la tradicional exposición organizada por la Sociedad Rural de Durazno, los avances en inseminación artificial en ovinos y el liderazgo sostenido en la zafra de toros.
En ese sentido, se recuerda que desde comienzos del siglo XX Durazno ha sido un centro neurálgico de la producción ganadera nacional, con una profunda vinculación a las exposiciones rurales y al mejoramiento genético del rodeo uruguayo.
Un hito en el calendario rural del país
El texto del proyecto señala que la exposición rural organizada desde 1900 por la Sociedad Rural de Durazno, bajo el auspicio de la Asociación Rural del Uruguay, fue una de las primeras del país y marcó el rumbo de ferias y remates ganaderos en todo el territorio.
A partir de 1902, con la regularización de las exposiciones nacionales y la unificación reglamentaria impulsada en 1908 y 1912, Durazno se consolidó como una de las sedes más prestigiosas del calendario rural, ganándose el reconocimiento de “antesala del Prado” por la calidad de sus animales y el nivel de sus criadores.
Innovación genética y liderazgo actual
Entre los hitos históricos, se menciona que en 1937 el ingeniero belga Thomasset realizó en la zona la primera inseminación artificial en ovinos de América del Sur, marcando un punto de inflexión en la ciencia aplicada a la producción animal.
El proyecto sostiene que el liderazgo de Durazno no es solo histórico. En la zafra de toros 2025, el departamento fue el que comercializó la mayor cantidad de reproductores del país, con 1.138 toros vendidos, equivalentes al 15 % del total nacional.
Asimismo, se destaca que en la zafra 2025 se comercializaron 7.667 toros a un precio promedio de USD 4.113, lo que representa un incremento del 23,75 % respecto al año anterior, consolidando al mercado de reproductores como una referencia técnica y comercial.
La ganadería como identidad departamental
En cuanto a los indicadores productivos, el proyecto señala que Durazno cuenta con 4.599 tenedores de ganado, según los últimos datos de DICOSE, y dispone de 1.067.829 hectáreas dedicadas a la actividad ganadera. En ese territorio se registran 867.720 vacunos y 334.595 lanares, entre otras especies.
Para los impulsores, reconocer a Durazno como Capital Ganadera del Uruguay no solo implica un acto de justicia histórica, sino también una señal de respaldo institucional a la producción nacional, la cultura rural y el esfuerzo de generaciones de criadores, técnicos y trabajadores del campo.
Un reconocimiento que trasciende partidos
El proyecto fue redactado en consenso por integrantes de ambas Cámaras del Parlamento, reflejando un espíritu de unidad en torno al reconocimiento de la centralidad de la ganadería en la identidad y el desarrollo del país.
Hacia el cierre del texto, los diputados Rielli y Rinaldi, junto al senador Bordaberry, señalan que más allá de las pertenencias partidarias coinciden en la importancia de rendir homenaje al trabajo, la tradición y la excelencia productiva de Durazno, como símbolo del interior productivo y de la convivencia entre tradición e innovación en el corazón del país.

