A días de interpelar al ministro de Economía Gabriel Oddone, el senador del Partido Nacional Sergio Botana sostuvo que el gobierno llegó sin un rumbo planificado y que el problema de fondo es la falta de liderazgo: «El país tiene a todos sus actores de la vida política, social y económica perdidos en el qué hacer, en dónde hacer y en dónde aplicar».
«Uruguay es un país en desaceleración»
Para Botana, el escenario actual combina comercios que no logran cubrir sus costos mensuales con trabajadores que pierden el empleo y no consiguen reinsertarse. «Es una situación complicada, los números macro establecen que exportamos menos, se desacelera la economía y comienza a crecer el desempleo. La batería de respuestas del gobierno no ha sido la más inteligente», afirmó.
El senador sostuvo que no conoce un solo caso de una economía que haya crecido a partir de subas de impuestos —dice que se agregaron cinco— o de tarifas: «Todas las tarifas subieron por encima de la inflación. Si a ello le sumamos que los combustibles están subiendo en el orden de los 100 millones de dólares anuales, transferencia del sector productivo al gobierno central, concluimos que la situación no es nada halagüeña».
El amortiguador de los combustibles
Sobre la política de combustibles, Botana explicó el mecanismo que más lo preocupa: «Se amortiguaron las bajas y el gobierno sacó una diferencia importante, pero cuando vino la suba se quitó el amortiguador y se aceleró la suba». Señaló que el ajuste del gasoil llegó en un momento sensible, el de la cosecha, base del trabajo industrial, portuario y económico del país.
«Si el gobierno apuesta por este lado de hacer caja le va a ir mal, el lugar correcto pasa por abaratar el gasto», indicó. Propuso volver al precio de paridad de importación y eliminar costos que pesan sobre los combustibles, entre ellos lo que calificó como «el subsidio a las ineficiencias del portland que produce Ancap». También planteó revisar el esquema impositivo: «Hay que devolver todo el IVA al que trabaja con gasoil y comenzar, de a poco, a achicar la incidencia del Imesi», al que propone dejar de ajustar por inflación hasta que desaparezca.
«El gasto aumentó el doble de lo que la economía puede aguantar»
Botana cuestionó el gasto público actual a partir de la regla fiscal aplicada por la administración anterior, que topeaba los gastos al crecimiento potencial de la economía: «En este año el crecimiento potencial de la economía era 2.5%, el gasto aumentó 5.7%, el doble de lo que la economía puede aguantar». Advirtió sobre el riesgo que esto implica: «La mayoría del déficit fiscal, además, son intereses. Si de la deuda no pagamos un peso y todos los años tenemos más intereses para abonar, corremos el riesgo de que esto reviente».
Cerró con una recomendación directa para el ministro: «Más le vale quedar mal con unos pocos, a los cuales deberá recortar algunos gastos inútiles, y no quedar mal con todo el país, al cual deberá poner impuestos groseros».
«Le queremos hacer la guerra a una política económica»
Sobre el objetivo de la interpelación a Oddone, Botana fue claro: «Haré aportes, voy a escuchar, habrá aportes de los representantes de la ciudadanía. Esperemos que ello le sirva al ministerio de Economía para arreglar lo que debe. No está en nosotros hacerle la guerra a un ministro, a un equipo económico ni a nadie en particular. Le queremos hacer la guerra a una política económica que, entendemos, no está bien orientada».
«Nuestra economía está complicada de verdad»
El senador identificó señales que, a su entender, confirman que la economía no está bien: presiones inflacionarias desde la oferta, precios que no suben en proporción a lo que se importa y una expansión de dinero que no se traduce en mayor actividad. «Si a la economía se le pone plata y se desacelera, en lugar de acelerarse, y a su vez los costos más altos no se traducen en precios mayores, quiere decir que alguien está comprometiendo todos esos márgenes», sostuvo.
También expresó preocupación por la falta de inversión privada: «La inversión privada depende de la rentabilidad esperada. Como nadie espera rentabilidad, nadie invierte». Y cerró con una reflexión sobre el impacto social del cierre de empresas emblemáticas del interior: «La pérdida de empleo, de la actividad industrial, comercial, productiva primaria, pega fuerte en el estado anímico de la gente».

