La directora de Servicios explicó el estado de los ejemplares quitados en las obras. También adelantó el futuro de la plaza Rodó y de la fuente.
Segunda parte — En nuestra edición anterior recogimos las distintas voces que generó el retiro de árboles y la fuente de plaza Rodó en el marco de las obras de la nueva terminal y shopping de Durazno. En esta entrega, la directora de Servicios de la Intendencia, Inés Colina, da la versión oficial y adelanta qué pasará con la plaza y con la fuente.
«Estaban huecos, en mal estado»
Colina, que mantiene contacto permanente con el director de las obras, fue directa al referirse al estado sanitario de los árboles retirados: «La mayoría de ellos estaban huecos, en mal estado. Si no se sacaban se corría el riesgo de que en cualquier momento cayeran».
La jerarca recordó además que en pasadas tormentas que azotaron a la ciudad, algunos de esos ejemplares llegaron a caer sobre vehículos estacionados en las inmediaciones de la terminal, lo que graficó el riesgo concreto que representaban.
El argumento central de Colina es que la apariencia exterior de los árboles era engañosa: «La corteza del árbol parece sana pero en su interior estaban huecos. No iban a vivir muchos años más y constituían un problema para las personas que transitaban por el lugar». En los próximos días, la Intendencia dará a conocer un informe con fotografías que documenta el estado interior de los ejemplares retirados.
No obstante, la directora fue también transparente respecto al peso que tuvo la obra en la decisión: «La realidad es que hay una obra y los árboles se debían quitar», admitió. El proyecto prevé la incorporación de nuevas especies en el lugar, acordes a los trabajos en curso.
El futuro de la plaza Rodó
La plaza Rodó ya había perdido espacio a fines de los noventa, cuando se construyó la terminal actualmente en funciones. Ahora, con las nuevas obras, la transformación se profundiza.
Según trascendió, la idea del intendente Felipe Algorta es que la plaza no desaparezca sino que se traslade al espacio verde que se ubicará junto al futuro shopping, con otras dimensiones y un nuevo diseño. Una reconfiguración del espacio público que, en la visión oficial, no implica pérdida sino transformación.
La fuente: atractiva, pero con problemas que pocos conocían
Al referirse a la fuente demolida, Colina habló también desde su condición de vecina del lugar. Reconoció que visualmente tenía sus atractivos, pero describió los problemas que generaba en la práctica cotidiana y que no eran tan visibles para quienes la observaban desde la vereda de enfrente.
«En verano juntaba mosquitos cuando se desagotaba, en invierno se transformaba en un barrial. Se debe tener en cuenta que la fuente no tenía desagüe propio, lo hacía hacia la calle», explicó.
La posibilidad de una fuente nueva está sobre la mesa. La idea que acompaña el intendente Algorta es que se construya una nueva instalación, con desagüe adecuado y posiblemente con otras dimensiones. Aunque Colina fue cauta: el tiempo y las variantes que pueda sufrir el proyecto en ejecución dirán si eso finalmente ocurre.

