A días del 55 aniversario, dirigentes del 26 de Marzo cuestionan el rumbo del Frente Amplio y plantean la construcción de alternativas a la izquierda.
A días de celebrar su 55 aniversario, el Movimiento 26 de Marzo exhibe una agenda de lucha que combina frentes nacionales e internacionales y que tiene como hilo conductor una crítica sostenida al rumbo que, en su visión, ha tomado el Frente Amplio en su nuevo período de gobierno.
El dirigente Carlos Pérez, en declaraciones realizadas en Durazno, fue directo al plantear el eje político de la colectividad: «El trayecto neoliberal del Frente Amplio viene como en un tobogán, se va acelerando, profundizando, y es necesario construir alternativas». Para el 26 de Marzo, el aniversario no es solo una conmemoración sino un mojón en la reconstrucción de la izquierda.
El escenario internacional como eje de lucha
Uno de los aspectos que la dirigencia del movimiento destaca con mayor énfasis es la situación internacional, un terreno que según Pérez el 26 de Marzo nunca abandonó. «Nunca dejamos de hablar de imperialismo», afirmó, para luego detallar lo que considera una serie de acciones ilegales por parte de Estados Unidos que han barrido con el derecho internacional.
En ese marco mencionó explícitamente ejecuciones sumarias en el Caribe, el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro, el bloqueo total a Cuba —al que calificó como una amenaza de genocidio por hambre—, el genocidio en Gaza y la situación generada en el conjunto del Medio Oriente.
Para el 26 de Marzo, estos hechos no son ajenos a la realidad uruguaya sino parte de un mismo sistema que tiene expresiones locales concretas.
Industria, libre comercio y seguridad social
En el plano nacional, Pérez señaló el cierre cotidiano de industrias como una señal del deterioro económico y social del país, y cuestionó el tratado de libre comercio con la Unión Europea: «Si el Mercosur fue un desastre, con esto lo poco que queda de industria se liquida a cambio de que algunos frigoríficos hagan su negocio colocando carne».
En materia de seguridad social, recordó que un millón de uruguayos se expidieron en el plebiscito a favor de la eliminación de las AFAP y la jubilación a los 60 años, y que el MPP y el propio Orsi pidieron no votar la reforma asegurando que harían los cambios por ley. El balance que hace el dirigente es contundente: «Hoy las AFAP siguen, harán más negocios, nos vamos a seguir jubilando a los 65 años y los aumentos de las jubilaciones siguen siendo de miseria».
Pérez también abrió un nuevo frente a partir de declaraciones recientes del secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, sobre el rol de las empresas públicas: «Nos dice que quieren hacer de las empresas públicas un instrumento bursátil, financiero, la privatización con acciones». Frente a eso, la postura del movimiento es clara: «El ente del Estado lo que debe garantizar es el acceso a derechos humanos como el agua, la energía e internet».
«Derechización» del FA: presupuesto, salarios y narcotráfico
El también dirigente Fernando Vázquez no esquivó el término y habló directamente de la «derechización» del Frente Amplio. Su argumento se apoya en datos concretos del presupuesto nacional: «No se puede decir que estamos bien cuando prácticamente no han habido aumentos para la salud, la educación, salarios y jubilaciones. El presupuesto no ha dado un peso más a la gestión social».
En el caso de la educación, Vázquez recordó que el movimiento lleva años reclamando que el gasto educativo alcance el 6% del PBI, una meta que según afirma sigue sin cumplirse pese a que el FA volvió al gobierno.
Para Vázquez, el problema estructural es el salario: mientras el ingreso de los trabajadores no mejore de manera real y sostenida, los problemas de desintegración social y marginación que alimentan al narcotráfico seguirán siendo moneda corriente. «El gran problema es el trabajo», sintetizó.
Con una mirada de mediano plazo, el dirigente advirtió además sobre el impacto del alza del petróleo en la economía uruguaya y cuestionó la viabilidad del modelo de libre cambio para un país de las dimensiones del Uruguay: «Un país pequeño no puede competir con grandes empresas multinacionales». Desde esa perspectiva, reclamó medidas de fondo en alimentación, salud y producción como condición para cualquier despegue real.

