El jefe de Policía fue claro: la violencia en Durazno tiene raíz en el narcotráfico y se combate quitándole armas, drogas y dinero.
Un diagnóstico directo, sin eufemismos
El jefe de Policía de Durazno, Eduardo Gabriel Lima Comas, brindó una extensa conferencia de prensa en Jefatura donde presentó cifras de gestión, respondió preguntas de los medios y dejó definiciones contundentes sobre la violencia local, sus causas y la estrategia policial.
Durante más de 50 minutos de intercambio, el jerarca abordó temas sensibles: homicidios, microtráfico, lavado de activos, falta de denuncias, filtraciones, recursos humanos y salud mental del funcionariado policial.
“El flagelo es la droga”
Consultado sobre el principal problema a combatir, Lima fue categórico:
El flagelo es la droga, el narcotráfico. Por eso atacamos tres puntos fundamentales: el dinero, los estupefacientes y las armas”.
Explicó que buena parte de los heridos y fallecidos por armas de fuego están vinculados a disputas entre bandas por microtráfico para consumo local, no para distribución nacional.
“Es violencia entre ellos, por territorios y clientes”, resumió.
Armas, drogas y dinero: los números
El jefe policial subrayó que la estrategia apunta a desarmar la estructura, no solo a detener ejecutores fácilmente reemplazables. En ese marco, destacó:
- Incautaciones récord de armas, duplicando cifras del año anterior.
- Aumento significativo en estupefacientes decomisados.
- Crecimiento histórico del dinero incautado, clave para debilitar organizaciones.
Aclaró que muchos casos son complejos de investigar porque las propias víctimas no colaboran, temiendo represalias o buscando venganza por mano propia.
La falta de denuncias, un obstáculo clave
Lima manifestó preocupación por la escasa colaboración ciudadana:
Hay hechos con mucha gente alrededor y nadie declara, ni siquiera de forma anónima”.
Recordó que existe la figura de testigo protegido y denuncias reservadas que solo conocen Policía y Fiscalía.
“Las garantías las da el Estado. Sin información, el trabajo se vuelve mucho más difícil”, afirmó.
Lavado de activos y límites legales
Sobre posibles estructuras de lavado de dinero, explicó que la Policía solo puede actuar si existe un delito precedente.
Si no hay delito comprobable, no podemos allanar ni intervenir teléfonos. Todo debe pasar por Fiscalía y el juez”.
Reconoció que se identifican cabecillas, pero desmantelar una organización requiere tiempo, pruebas y colaboración.
Filtraciones y controles internos
Consultado por eventuales filtraciones, Lima admitió que existen riesgos, aunque aclaró:
No son personas directamente vinculadas a la investigación”.
Señaló que se aplican estrategias operativas para minimizar filtraciones, como nuclear procedimientos fuera de la unidad o cambiar personal de lugares sensibles.
Controles, rutas y llegada de la Republicana
Confirmó controles aleatorios con Caminera, drones y registros en rutas y terminales, especialmente en Sarandí del Yí.
Reafirmó que la Guardia Republicana se instalará en el departamento como refuerzo especializado frente a la violencia armada.
Recursos humanos y distribución desigual
Lima fue crítico con la distribución nacional del personal:
Durazno tiene cuatro comisarios; otros departamentos tienen más de veinte”.
Indicó que el problema no es solo cantidad, sino mandos medios preparados, y adelantó que estos reclamos serán planteados a nivel nacional.
Salud mental policial
Finalmente, abordó un tema sensible: la salud mental del funcionariado. Detalló talleres, apoyo psicológico, trabajo con sindicatos y seguimiento en situaciones personales críticas.
Estamos siempre del lado del policía. Eso se nota cuando los sindicatos no vienen a reclamar, sino a trabajar juntos”.
Cierre
Lima cerró con una definición que resume su gestión:
la violencia no se combate solo con presencia policial, sino desarmando el negocio, cortando recursos y reconstruyendo confianza entre Estado y sociedad.

