La Unidad Nº 18 del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) de Durazno alcanzó su capacidad operativa máxima. Hoy alberga 254 personas privadas de libertad —43 mujeres y el resto hombres—, cuando la cifra establecida como tope es de 250. El salto es significativo: a fines de 2024 la unidad contaba con poco más de 100 internos.
La situación se conoció públicamente hace dos semanas, cuando el Jefe de Policía de Durazno, Gabriel Lima, hizo referencia al tema. Este miércoles, el Oficial Principal Nicolás Piñeiro, director de la unidad, dialogó en exclusiva con El Acontecer para explicar cómo se está manejando el escenario y dar tranquilidad a la opinión pública.
Cómo se llegó a este punto
El detonante del colmamiento de plazas fue la llegada simultánea de un número importante de personas remitidas por las jefaturas de Flores y Durazno. Ante esa situación, se solicitó a INR central una derivación hacia otras unidades del país. Desde entonces, el trabajo cotidiano consiste en analizar caso por caso para realizar traslados, ya sea dentro de la propia unidad —que cuenta con la cárcel y la chacra— o hacia otros establecimientos.
«Nos hemos ocupado en los últimos meses por la cantidad de plazas. Hay nuevos sectores, nuevas plazas creadas, logramos cumplir el mínimo necesario de los servicios. Incluso que cada uno tenga su cama individual. No tenemos gente durmiendo en el piso», explicó Piñeiro.
Calidad de vida y conflictividad
Ante la consulta sobre si la superpoblación afectó la calidad de vida de los internos, el director fue categórico: no. «La alimentación, por ejemplo, se sigue dando con la misma calidad de siempre», señaló, aclarando que los recursos económicos provienen desde INR central y no se han visto resentidos.
El dato que más llama la atención es el de la conflictividad interna, que el propio Piñeiro agradece que le pregunten. «En estos tiempos no ha habido tema importante de conflictividad. No se ha perdido ni una salida de patio. Las actividades siguen en forma normal», afirmó, transmitiendo un mensaje claro a vecinos de la zona y familiares de los internos.
La unidad no para
Como muestra del dinamismo que se mantiene pese a la situación, el próximo miércoles se realizará una jornada de rugby con la participación de la Fundación Espartanos de Argentina y una charla motivacional. La colaboración de la Intendencia, ANEP y Secundaria también continúa, con cursos en funcionamiento normal.
Piñeiro traza un comparativo con su experiencia en otras dependencias del INR tanto en el interior como en Montevideo, y reafirma el perfil de la unidad duraznense: «Estamos en una unidad chacra, mixta. Ampliando esto, es posible la rehabilitación. Tenemos que trabajar hacia eso».
El sistema carcelario en su conjunto, reconoció, «está viviendo una fase muy complicada y acá no es diferente, pero tenemos que tratar de mantener la rehabilitación y dar cumplimiento a eso».

