En 2012, una avioneta paraguaya fue interceptada en Durazno. El piloto era el tío del presidente Cartes y uno de los transportistas del narco uruguayo.
La caída de Sebastián Marset convirtió su nombre en tendencia global. Mientras la atención periodística se concentra en qué revelará el narco uruguayo sobre las empresas que podrían haber blanqueado sus cientos de millones de dólares, El Acontecer rastreó si Durazno aparece de alguna forma en la historia del hombre que en Paraguay se presentó como guitarrista de Jaime Ross, productor de espectáculos y futbolista.
La respuesta es sí. Y la conexión es por demás concreta.
El piloto que aterrizó en Durazno
Juan Domingo Viveros Cartes —conocido en los circuitos del narcotráfico continental como «El Señor de los Cielos» o «Papacho V»— es un piloto paraguayo con décadas de vuelos ilegales sobre América del Sur. También es tío de Horacio Cartes, quien en 2013 fue electo presidente de Paraguay.
En julio de 2012, aviones de combate de la Fuerza Aérea Uruguaya interceptaron una avioneta paraguaya —una Cessna 210 Centurión, matrícula ZP-TMF— que había ingresado al espacio aéreo nacional de forma irregular por la zona de Bella Unión. La aeronave venía de dejar 450 kilos de marihuana sobre campos del departamento de Lavalleja y continuó vuelo hacia el centro del país, donde fue obligada a descender: en Durazno.
Al ser detenido, el piloto declaró llamarse Juan Walberto Gómez y no presentó documentos. La remisión de una foto y huellas dactilares a Paraguay permitió establecer su verdadera identidad: Juan Domingo Viveros Cartes, 66 años, con orden de captura vigente en su país y una condena de 17 años en Brasil. Fue procesado con prisión en Durazno como presunto autor de los delitos previstos en el artículo 201 del Código Aeronáutico, aunque en ese momento no transportaba droga.
El encuentro en prisión
Tres meses después de la detención de Viveros Cartes, el 11 de octubre de 2012, Sebastián Marset fue detenido mientras trasladaba 170 kilos de marihuana. Era su primera detención. La Justicia lo condenó a cinco años de prisión.
Fue en el sistema penal uruguayo donde los caminos de ambos se cruzaron nuevamente. En sus declaraciones, Marset confirmó que «Papacho V» era uno de sus pilotos habituales: el mismo que aquel 29 de julio había descargado droga en Lavalleja y había sido interceptado en Durazno era parte del esquema de transporte que el entonces incipiente narco uruguayo ya estaba construyendo.
El vínculo no era nuevo. Según los registros de El Acontecer de aquella época, Viveros Cartes sobrevolaba campos uruguayos con total soltura, descargando cargamentos en distintos puntos del territorio. Había sido detenido y procesado múltiples veces, pero siempre aparecía algún contacto en el poder político o judicial que acortaba sus condenas.
El presente del ‘Señor de los Cielos’

Viveros Cartes permaneció preso en Uruguay hasta 2016, cuando fue extraditado a Paraguay, donde volvió a prisión por un caso anterior. Quedó en libertad en enero de 2024.
Hoy, el hombre que desafiaba radares y cruzaba fronteras cargado de droga vive en una pequeña granja rural en el distrito de Coronel Oviedo, en Paraguay. Un equipo periodístico lo encontró el año pasado en situación de indigencia y abandono: sin agua, sin luz, sin compañía, rodeado de plantas y del peso de su pasado.
Su historia fue recogida en un documental de poco más de seis minutos titulado «El ocaso del Señor de los Cielos», que muestra cómo el ex piloto que sirvió a las redes del narcotráfico de Marset —y que también habría colaborado con la DEA— convive hoy con la miseria absoluta en medio del monte paraguayo. Su nombre aún figura en expedientes judiciales de Paraguay, Brasil y Uruguay.
Aquel que en 2012 obligó a aterrizar en Durazno es hoy, según quienes lo conocen, un paraguayo más que vive en el olvido.


