La muerte del productor y agrimensor Álvaro Hiriart generó conmoción y volvió a colocar en el centro del debate una problemática que el sector rural viene señalando desde hace años: el impacto de los perros sueltos sobre la producción ovina.
El hecho ocurrió el jueves 23 de abril de 2026 y tuvo una derivación que rápidamente trascendió lo personal para instalar interrogantes más amplios sobre responsabilidades, controles y respuestas institucionales.
Un episodio violento que derivó en una muerte
Según lo expuesto, el desenlace se produjo tras un episodio originado por el ataque de un perro a ovinos en un predio rural. En ese contexto, Hiriart enfrentó la situación, lo que derivó en una intervención policial posterior.
Fue en ese marco que sufrió un infarto, que terminó provocando su fallecimiento. Si bien la causa directa de muerte no fue violenta, el episodio previo aparece como detonante de una situación extrema.
Trayectoria y vínculo con la región
Ingeniero agrimensor de profesión, Hiriart desarrollaba su actividad en el área de la topografía, con fuerte presencia en la región centro del país y vínculos profesionales con Durazno.
Radicado en Trinidad, era reconocido por su trabajo en proyectos técnicos y por su desempeño en tareas que requerían precisión y uso de tecnología especializada.
En los últimos tiempos, tras acogerse a la jubilación, pasaba gran parte de su tiempo en una cabaña ubicada en la zona de Andresito, sobre los lagos del río Negro.
Reacción del sector rural
Tras el fallecimiento, la Federación Rural del Uruguay emitió un comunicado en el que expresó su pesar y vinculó el caso con una problemática estructural.
Desde la gremial se remarcó que los ataques de perros a ganado son situaciones frecuentes en departamentos como Durazno y Flores, generando pérdidas económicas y afectando el trabajo de productores.
El texto también apuntó a la falta de respuestas efectivas ante estos episodios, señalando tanto la responsabilidad de propietarios de animales como la ausencia de controles suficientes.
Un reclamo que se sostiene en el tiempo
La situación volvió a reactivar cuestionamientos sobre cómo deben actuar los productores ante este tipo de hechos, en un contexto donde —según se plantea— no existen mecanismos preventivos ni sanciones claras.
Desde el sector se plantean interrogantes sobre responsabilidades cuando los animales no tienen dueño identificable o cuando, aun teniéndolo, no se aplican consecuencias.
Conmoción y preguntas abiertas
El caso generó un fuerte impacto en ámbitos rurales y profesionales, donde Hiriart era reconocido por su perfil técnico y su trato personal.
Desde la Federación Rural se destacó su figura y se expresó solidaridad con su familia, al tiempo que se insistió en la necesidad de avanzar en soluciones para una problemática que, según afirman, lleva años sin resolverse.
La muerte del productor deja así no solo un profundo pesar, sino también una serie de preguntas abiertas sobre un tema que vuelve a instalarse con fuerza en la agenda.

