El fiscal Diego Cháves, que se desempeñaba en Durazno, fue trasladado la semana pasada a Libertad, San José, tras solicitar el cambio por razones de seguridad. La orden provino de la fiscal de Corte Mónica Ferrero y convierte a Cháves en el sexto fiscal trasladado entre quienes en algún momento investigaron la denuncia contra el ex intendente de Tacuarembó, Wilson Ezquerra.
«Por seguridad tenía que irme»
Cháves formuló la solicitud en marzo, luego de recibir una amenaza vinculada al narcotráfico del departamento. En declaraciones a medios de Caras y Caretas, fue directo: «Yo pedí el traslado; por seguridad tenía que irme y se lo pedí a la fiscal de Corte. Ella entendió la situación, evidentemente nosotros estamos muy expuestos en nuestra función. Durazno es un departamento muy violento y no tenemos ninguna clase de seguridad».
Apuntó también contra la falta de respaldo institucional: «El Estado no le da seguridad a los fiscales y te dicen tenés que quedarte con las causas… ¿Y a mí quién me protege? El poder político lo sabe y no hace nada y desde el momento que atacaron a la fiscal de Corte… Imagínate a mí».
A La diaria relató el momento puntual que cambió su decisión: «Recibí una amenaza directa y la comuniqué a la fiscal de corte adscripta Mónica Ferrero. La amenaza fue diez pasos más adelante de las que a veces recibo en las audiencias, hasta ese momento no tenía pensado irme de Durazno».
Debido a esa amenaza, Cháves contaba con custodia policial, y continúa abierta una investigación penal en Durazno a cargo de la otra fiscalía local por ese hecho.
Las suspicacias por la causa Ezquerra
Consultado sobre la coincidencia entre su traslado y el de otros cinco fiscales vinculados en algún momento a la causa contra Ezquerra, Cháves reconoció que entiende las dudas que esto genera, pero diferenció su caso: «A veces se generan suspicacias, que yo las entiendo, capaz alguna lo puede ser o haya sucedido, yo no soy ingenuo, pero hay que diferenciar situaciones que pueden ser dudosas de razones como las mías. Pero no desconozco que se pueda pensar en ese sentido».
Quién es Diego Cháves
Cháves es abogado, egresado de la Universidad de la República, y posee un máster en Derecho Penal de la Universidad de Sevilla, España. Se desempeñó como director de la División Jurídico Notarial del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) entre abril de 2013 y junio de 2022. Ingresó a la Fiscalía General de la Nación en abril de 2022 y desde marzo de 2025 cumplía funciones en Durazno. Según su relato, se le había ofrecido un traslado al norte del país, pero su búsqueda apuntaba a zonas más cercanas a la metropolitana; finalmente le correspondió Libertad, San José.
Cháves había mantenido contacto con El Acontecer en instancias previas de diálogo entre medios locales y autoridades judiciales, fiscales y policiales de la región, sin hacer entonces referencia a la situación que hoy describe como de «desprotección».
En noviembre de 2025, Cháves lideró un operativo en el barrio Las Higueras que incluyó 25 allanamientos y la participación de decenas de efectivos policiales de distintas reparticiones, con un saldo de seis personas detenidas por delitos de narcotráfico.
Ojeda: «Esto es Durazno, que no está acostumbrado a esto»
El ex candidato a la presidencia Andrés Ojeda estuvo en Durazno el sábado en el marco del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Colorado, con actividad en Casa de Rivera. Consultado por El Acontecer sobre el caso del fiscal, fue contundente: «Durazno tiene un problema de seguridad pública especial que otros departamentos no tienen. Ni Tacuarembó lo tiene, en materia de seguridad pública y narcotráfico. El jueves salió el fiscal a decir que había pedido el traslado porque no quería que lo mataran, porque perseguía el narcotráfico. Esto no es Casavalle, no es Marconi, no es Cerro Norte, esto es Durazno, que no está acostumbrado a esto y no debería estarlo».
Ojeda planteó una medida concreta: «Creo que el gobierno debería disponer de efectivos de la Guardia Republicana para Durazno, lo digo con mucha claridad, para presencia en barrios y romper algunas bandas. El fenómeno del narcotráfico en Durazno se ha puesto especialmente complicado y debería tomarse con algún diferencial y estado de excepción distinto en su manejo como se hace en otros lados».
Y trazó una comparación territorial: «Es una situación distinta a las fronteras con Brasil para el este, no es Artigas, es distinto, quizás lo más parecido puede ser Tacuarembó pero no está así, al menos desde las visitas que hago».

