La falta de transporte público en zonas suburbanas, los problemas de seguridad vial y la convivencia durante las fiestas fueron planteados por vecinos ante la Junta Departamental de Durazno, a partir de reclamos directos realizados en las últimas semanas.
Las inquietudes refieren a barrios en expansión, alejados del centro de la ciudad, donde el crecimiento poblacional no ha sido acompañado por servicios básicos de movilidad y control del tránsito.
Zona de la curva: un barrio sin ómnibus
Uno de los reclamos centrales se vincula con la denominada “zona de la curva”, donde funciona un complejo de MEVIR con 30 viviendas y una población estimada entre 500 y 800 personas.
Ubicado a unos 4 o 5 kilómetros del centro, el barrio está habitado en buena parte por personas mayores, muchas de ellas con dificultades de movilidad. No existe actualmente ningún servicio regular de ómnibus que llegue hasta la zona.
Salud, trámites y aislamiento
Si bien en el local de MEVIR funciona una ronda rural de ASSE cada 15 días, el acceso al hospital, a otros prestadores de salud, centros educativos, trámites públicos o actividades culturales se vuelve complejo sin transporte.
Los vecinos recordaron que años atrás la empresa Nosar llegaba hasta allí, pero el servicio fue retirado por falta de rentabilidad.
Un servicio que pasa… pero no entra
Uno de los puntos que genera mayor desconcierto es que el ómnibus interdepartamental llega hasta el cruce de ruta 14 y continuación de José Gómez, a pocas cuadras del complejo, donde incluso permanece detenido a la espera del próximo horario.
En algunos casos, el ascenso de pasajeros queda librado a la voluntad del chofer. Paradójicamente, los fines de semana el ómnibus sí ingresa, ya que coincide con los horarios de visitas a la cárcel, aun cuando no haya pasajeros.
Propuesta: turnos mínimos y posible subsidio
Ante esta realidad, se planteó reinstalar al menos dos o tres turnos diarios, evaluando incluso un subsidio departamental, como ocurre en otros puntos del país, para garantizar el derecho a la movilidad.
Velocidad y riesgo vial en Puerto de los Barriles
Otro reclamo llegó desde Puerto de los Barriles, donde los vecinos manifestaron preocupación por el exceso de velocidad de motos y vehículos en la calle San Martín.
La presencia de niños y niñas jugando en la vía pública, ante la falta de espacios recreativos, incrementa el riesgo de accidentes, señalaron.
Espacios públicos sin uso
En ese contexto, se recordó la existencia de un predio público abandonado en Guzmán Costa y Lara, entre Washington y San Martín, que podría ser acondicionado como espacio recreativo barrial.
También se solicitó la instalación de lomadas o reductores de velocidad para mejorar la seguridad vial.
Pirotecnia sonora y convivencia
Finalmente, se destacó la difusión del decreto departamental que prohíbe la pirotecnia sonora, recordando su impacto negativo en niños con trastornos del espectro autista y en los animales, que sufren estrés, desorientación y accidentes.
El planteo subrayó que, más allá del control, se trata de un desafío educativo y de conciencia ciudadana, apelando a la responsabilidad colectiva.
Un llamado a la empatía
La exhortación final fue clara: continuar difundiendo la normativa, articular esfuerzos entre el gobierno departamental, la Junta y los medios, y avanzar hacia una convivencia más empática, especialmente durante las fiestas.

