El edil del Partido Nacional Marcos Motta manifestó en la sesión de la Junta Departamental de Durazno del 6 de agosto su firme desacuerdo con la posibilidad de otorgar la titulación docente por antigüedad a quienes ejercen la docencia sin haber completado los estudios en los institutos de formación docente, como el IPA o los centros regionales de profesores.
Un debate que llegó desde la propia comunidad educativa
Motta situó su planteo en sintonía con el debate de los últimos días entre actores de la educación y estudiantes, con quienes dijo haber tenido la oportunidad de reunirse y conversar. Se refirió así a la intención, hecha pública en los últimos tiempos, de avanzar en mecanismos para otorgar la titulación a quienes ejercen la docencia por antigüedad sin haber completado la formación correspondiente.
«Frente a esto, quiero dejar sentada mi postura de firme desacuerdo, en sintonía con el sentir manifestado por los diversos colectivos, como por ejemplo el sindicato docente de formación en educación», expresó.
«Dar clase no es lo mismo que ser profesor»
El edil aclaró que su posición no desconoce el esfuerzo de quienes, por diversas circunstancias, sostuvieron el dictado de clases en aulas de secundaria y UTU sin poseer el título habilitante. «Su labor, sin lugar a duda, ha sido valiosa para garantizar la continuidad del servicio educativo, pero sin embargo, dar clase no es lo mismo que ser profesor», afirmó, y comparó la situación con otros oficios donde la práctica no reemplaza a la formación específica.
«La profesión docente no es la mera acumulación de horas de vuelo ni la repetición de una práctica empírica. La docencia es una profesión compleja que exige el dominio articulado del saber disciplinar, la investigación científica, la didáctica, la pedagogía, la propia teoría de la educación», sostuvo, señalando que esos conocimientos se adquieren a lo largo de los cuatro años de formación en el IPA o en los distintos institutos del país.
«Nivelar hacia abajo no soluciona el problema de fondo»
Para Motta, otorgar el título por la vía administrativa devalúa el esfuerzo de quienes cursaron la carrera formal. «Creo firmemente que nivelar hacia abajo mediante un atajo administrativo o una acreditación por antigüedad no soluciona el problema de fondo, sino que desvaloriza el título de quienes cursaron la carrera formal y devalúa la propia profesión docente», planteó.
Según el edil, la respuesta a la falta de titulación no pasa por flexibilizar los requisitos, sino por generar políticas públicas que acompañen a esos trabajadores a completar su formación. «La solución a la falta de titulación no debe ser el estiramiento de las reglas para adecuar el título a la realidad, sino la generación de verdaderas políticas públicas que incentiven, apoyen y permitan a esos trabajadores culminar sus estudios de forma rigurosa, como corresponde», indicó.
Citó además al pedagogo duraznense David Cal, según quien el reconocimiento de la experiencia es necesario, pero convertirla en un título sin exigir la aprobación de la formación académica «es otra discusión».
Pedido a las comisiones y próximos pasos
Motta solicitó que sus palabras pasen a la Comisión de Educación y Cultura de la Junta Departamental y a la Comisión de Educación y Cultura del Congreso Nacional de Ediles. Adelantó además que en los próximos días realizará los trámites correspondientes ante la mesa de la Junta para recibir en sala tanto a estudiantes como a docentes, con el objetivo de que expongan la problemática que atraviesan en torno a esta resolución, actualmente a estudio de las autoridades de la enseñanza.

