El edil Andrés Pereyra, representante nacionalista sarandiyense, planteó en la Junta Departamental de Durazno una reflexión sobre la situación de los uruguayos que viven en la calle, sosteniendo que es urgente reconstruir un consenso mínimo que permita distinguir «entre lo que es libertad y lo que es desamparo, entre lo que es derecho y lo que es desorden, entre lo que es autonomía y lo que es desprotección».
«Cada actor según su propio criterio»
Pereyra expresó que Uruguay atraviesa hoy un clima donde cada actor —la familia, la escuela e incluso el Estado— actúa según su propio criterio.
«Esa fragmentación no es solo un problema de gestión: es un síntoma cultural. En este escenario, la advertencia de Carlos Vaz Ferreira sobre el ‘axioma de valores’ cobra plena vigencia. No es un lamento nostálgico, sino la descripción de un fenómeno actual: la inversión por la cual aquello que antes se consideraba incorrecto puede presentarse como aceptable», sostuvo.
Vivir en la calle: la evidencia más cruda
Al profundizar sobre el particular, el edil recordó que Julio María Sanguinetti retomó esa idea para explicar cómo la cultura pública comenzó a relativizar sus referencias básicas.
«La modernidad ya había tensionado las certezas tradicionales, pero fue la posmodernidad la que llevó esa lógica al extremo: si todo puede ser discutido, también pueden discutirse los límites que sostienen la convivencia. Y cuando los límites se vuelven opcionales, la sociedad empieza a leer como ‘derechos’ situaciones que en realidad son signos de desprotección», expresó Pereyra.
El ejemplo más claro, sostiene, es el de vivir en la calle: presentado por algunos como una expresión de libertad individual, cuando en verdad —según el edil— «es la evidencia más cruda de que el Estado, la comunidad y las instituciones fallaron en garantizar condiciones mínimas de dignidad».
Recuperar un sentido común
Ese desplazamiento conceptual —esa confusión entre libertad y abandono— es justamente lo que Vaz Ferreira advertía al hablar del axioma de valores, señaló Pereyra en el marco de la reflexión que el tema amerita.
«Es lo que hoy vuelve urgente reconstruir un consenso mínimo que permita distinguir entre lo que es libertad y lo que es desamparo, entre lo que es derecho y lo que es desorden, entre lo que es autonomía y lo que es desprotección. Uruguay necesita recuperar un sentido común que no dependa de modas ideológicas ni de interpretaciones individuales, sino de un acuerdo básico sobre cómo convivir», afirmó.
Y agregó: «No se trata de volver atrás, sino de reconocer algo elemental: ninguna sociedad puede sostenerse si todo está permanentemente en discusión, incluso aquello que garantiza la dignidad, la convivencia y la protección de los más vulnerables».
«Una necesidad democrática»
Para Pereyra, reconstruir ese marco no es un gesto conservador ni progresista: «Es simplemente una necesidad democrática», culminó el representante blanco en el legislativo departamental.

