Un petrolero que era seguido por fuerzas de Estados Unidos en aguas del Atlántico es escoltado por Rusia, que incluso desplegó un submarino para acompañar su navegación. El buque había intentado llegar a Venezuela y cambió de nombre y bandera tras un intento de abordaje.
Rusia desplegó una custodia naval, que incluye un submarino, para escoltar a un petrolero seguido por fuerzas de Estados Unidos en el Atlántico Norte, en un episodio que vuelve a tensar la relación entre ambas potencias.
El buque, conocido inicialmente como Bella 1, había transportado en reiteradas ocasiones crudo venezolano y en las últimas semanas intentó acercarse a Venezuela para volver a cargar petróleo, sin lograrlo. Aunque actualmente navega sin carga, fue seguido por la Guardia Costera estadounidense como parte de las acciones contra embarcaciones vinculadas a sanciones internacionales.
Cambio de nombre, bandera y rumbo
En diciembre pasado, el petrolero fue objeto de un intento de abordaje por parte de fuerzas estadounidenses en el Caribe, bajo una orden judicial por presuntas violaciones a sanciones y transporte de petróleo de origen iraní.
Según la información disponible, la tripulación rechazó el abordaje, se internó en el Atlántico y tomó una serie de decisiones para evitar nuevas acciones: el barco cambió su nombre a Marinera, modificó su matrícula y pasó a navegar bajo bandera rusa, dejando atrás su registro anterior.
Mientras el buque avanzaba hacia aguas cercanas a Europa, entre Escocia e Islandia, se registró un despliegue de aviones y helicópteros militares estadounidenses en la zona. En ese contexto, Rusia decidió enviar una escolta naval para acompañar al petrolero durante su navegación.
Reacciones y contexto internacional
Desde Moscú se indicó que la situación es seguida “con preocupación”, mientras que Washington mantiene su política de bloqueo y persecución de petroleros sancionados vinculados a Venezuela y otras rutas consideradas ilegales.
La operación se enmarca en las decisiones adoptadas por el presidente de Donald Trump, quien ordenó endurecer las medidas contra buques asociados al comercio de crudo venezolano. Desde Caracas, el gobierno de Nicolás Maduro ha calificado estas acciones como actos de “robo” y presión internacional.
El caso del petrolero escoltado por Rusia expone una nueva fase de tensión en alta mar, donde las sanciones, el control del comercio energético y la presencia militar vuelven a cruzarse en un escenario cada vez más delicado.

