Cuando la edila Ana Laura Casaballe tomó la palabra en la Junta Departamental, puso sobre la mesa lo que muchos comerciantes de Durazno se preguntan en voz baja: ¿para quién es el shopping? ¿Tiene sentido en una ciudad como esta? ¿Qué pasa con los que ya están?
No es una pregunta menor. Durazno tiene un centro comercial activo, con historias familiares detrás de cada local y una dinámica propia construida durante décadas. La llegada de una inversión de 22 millones de dólares con más de 50 locales, un hipermercado Tata y propuestas de entretenimiento inevitablemente genera incertidumbre.
La respuesta del consorcio: prioridad y descuento para los locales
Marcos Taranto, titular del grupo inversor, fue directo cuando Casaballe le preguntó para quién era el shopping. «Para usted, edila. Para la gente que está a su izquierda, su derecha, atrás, adelante. El shopping no está segmentado, es absolutamente para toda la ciudadanía en todos sus estratos sociales».
Pero más allá de la respuesta general, el consorcio tiene una posición concreta respecto al comercio local: los comercios con domicilio fiscal en el departamento tendrán un descuento mínimo del 10% tanto en el derecho de admisión como en el alquiler del local, y tendrán prioridad de acceso frente a cadenas de fuera del departamento.
«Todo cuanto comercio del departamento que quiera estar en el shopping va a tener esa preferencia», confirmó Taranto.
Ya hay algunos comercios locales que consultaron. Taranto mencionó una zapatería del departamento entre los interesados, aunque no pudo dar nombres por cláusulas de confidencialidad. Para quienes quieran acercarse, el consorcio habilitará la casilla comerciosdurazno@duraznoshopping como canal oficial de contacto con el área comercial.
Algorta: «La pregunta no es uno u otro, sino cómo hacer crecer la torta»
El intendente Felipe Algorta aportó una perspectiva de largo plazo. Para él, el shopping no reemplaza al centro sino que atrae más gente a la ciudad, y esa mayor circulación termina beneficiando a todos.
«Si partimos de la base de que hay 100 personas y que solo 100 personas van a consumir, la llevo. Pero si logramos que lleguen 1.000, esos mismos comercios se van a disputar un abanico más grande», dijo.
Como ejemplo señaló lo que ya ocurre con los hoteles de Durazno, que históricamente llenaban de lunes a viernes y tenían fines de semana flojos, y hoy trabajan a tope también los sábados y domingos.
Algorta también fue explícito sobre algo que los comerciantes del entorno inmediato suelen temer: «Lo que no puede pasar es que determinadas zonas sean olvidadas o caigan en estado de abandono. Eso no lo vamos a permitir».
La experiencia de Las Piedras Shopping
Taranto aportó un argumento basado en su propia trayectoria. Lleva más de una década integrando el directorio del Las Piedras Shopping, un caso con características similares: ciudad del interior, concesión a 50 años, convivencia entre el centro comercial y el centro histórico.
«En Las Piedras aprendimos que el comercio de barrio no siempre compite, sino que en muchos casos se complementa. La afluencia de público que genera el shopping hace que los locales de la vuelta también crezcan», señaló.
La advertencia del edil Castro
El edil Rodrigo Castro, hijo de comerciantes, planteó una advertencia que no debe perderse de vista: no todas las grandes superficies generan economía circular. Muchas vienen con proveedores propios, logística centralizada y mano de obra de afuera, sin derramar demasiado en la economía local.
Es un riesgo real que el contrato de concesión intenta mitigar, al menos en parte, con el compromiso del 30% de trabajadores del departamento y el 10% de locales para comercios locales.
El desafío cultural
Taranto introdujo un punto que pocos esperaban: no todos los comerciantes locales querrán o podrán instalarse en el shopping, y eso no es necesariamente malo.
«El shopping abre de 9 o 10 de la mañana hasta las 10 de la noche, sábados y domingos, implica más turnos para el personal. No siempre los comercios de los departamentos quieren tener esa dedicación, ese esfuerzo. Pero nosotros creemos que es positivo que estén».
Una pregunta que el tiempo responderá
Lo cierto es que nadie puede saber hoy con certeza cómo va a impactar el Shopping Terminal en el comercio de Durazno. Las experiencias de otras ciudades del interior son mixtas y dependen de muchos factores: la propuesta comercial del shopping, la capacidad del centro de reinventarse, las políticas municipales de apoyo al comercio local y, sobre todo, cuánta gente nueva logre atraer Durazno en los próximos años.
Lo que sí quedó claro en la sesión de este jueves es que el debate existe, que los ediles lo están planteando, y que tanto el consorcio como el intendente son conscientes de que la llegada del shopping no puede significar el abandono del resto de la ciudad.

